ECOBOLSA - El Banco de España mejora el PIB y eleva la inflación, pero la guerra en Oriente Medio trastoca las previsiones

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27/03/2026 13:07:10

El Banco de España mejora el PIB y eleva la inflación, pero la guerra en Oriente Medio trastoca las previsiones

La guerra en Oriente Medio ha trastocado las previsiones macroeconómicas del Banco de España. Si un escenario previo al estallido del conflicto hubiera acarreado una revisión mayor en el crecimiento de 2026, ahora, el organismo ha mejorado apenas una décima el Producto Interior Bruto (PIB), hasta el 2,3%, mientras que la tasa de inflación general media esperada se revisa nueve décimas al alza, hasta el 3%.

El Banco de España mejora el PIB y eleva la inflación, pero la guerra en Oriente Medio trastoca las previsiones

Como explican en las últimas proyecciones, la actividad económica en España ha registrado un "dinamismo elevado y superior a lo previsto", tanto en el último trimestre de 2025 como en los primeros meses de 2026, "lo que acarrearía una revisión al alza en el crecimiento del PIB en 2026 en un escenario previo al estallido del conflicto bélico".

Sin embargo, en medio de un grado de "incertidumbre especialmente elevado" como consecuencia del desarrollo del conflicto en Oriente Próximo, finalmente el organismo ha decidido elevar una décima su previsión de crecimiento para 2026 respecto al escenario previo al ataque a Irán, al 2,3 %.

"Esta revisión obedece a la incorporación de unos supuestos técnicos más desfavorables en relación con los precios de la energía y la evolución de los mercados exteriores —en comparación con los disponibles antes del conflicto y con los considerados hace tres meses—, lo que se ve parcialmente compensado por las medidas de apoyo fiscal adoptadas para mitigar los efectos de la crisis de Oriente Próximo", señalan.

Concretamente, se refleja el impacto adverso asociado a los supuestos técnicos derivados del conflicto bélico (cuatro décimas menos), cuyo efecto sería compensado en gran medida, aunque no por completo, por el impulso fiscal adoptado (tres décimas más).

Para 2027, el escenario central proyecta un crecimiento del 1,7 %, tres décimas por debajo de lo contemplado en el escenario previo al ataque a Irán y dos décimas por debajo de lo previsto en diciembre, como consecuencia del deterioro del entorno exterior y de la reversión del impulso fiscal.

"La revisión a la baja de dos décimas en la tasa de crecimiento respecto al ejercicio de diciembre se explica, fundamentalmente, por la incorporación de los nuevos supuestos técnicos del ejercicio, por los efectos adversos sobre la dinámica de la actividad vinculados al shock inflacionario registrado en 2026 —que se trasladarían parcialmente al año siguiente— y por la reversión del impulso fiscal", indican.

No obstante, desde el Banco de España remarcan que estas previsiones descansan en el supuesto de una normalización relativamente rápida de los mercados energéticos. Así, en caso de un escenario caracterizado por un encarecimiento más persistente de los precios energéticos y por disrupciones más intensas en las cadenas de valor globales podrían traducirse en una menor expansión de la actividad.

En particular, en un escenario adverso caracterizado por un aumento de los precios del petróleo y de la electricidad superior al considerado en el escenario central, el crecimiento del PIB se situaría en el 2,2 % en 2026 y en el 1,5 % en 2027, mientras que, en el escenario más severo, las tasas de crecimiento del PIB en 2026 y 2027 podrían reducirse hasta el 1,9% y el 1,1%, respectivamente.

AUMENTO DE LOS PRECIOS

En cuanto a la evolución de los precios, las proyecciones del organismo español recogen que, respecto a diciembre, la tasa de inflación general media esperada para 2026 se revisa nueve décimas al alza en el escenario central, hasta el 3%, como resultado de cinco factores.

El primero, que la evolución de los precios desde el ejercicio de diciembre se ha situado por encima de lo previsto por las sorpresas al alza en los alimentos y la persistencia observada en los servicios, a pesar de la extensión de las ayudas al transporte público, medida que no estaba contemplada en el anterior ejercicio de proyecciones. "Esta sorpresa al alza de la inflación observada y la revisión al alza de la previsión de marzo añaden seis décimas a la revisión de la tasa de inflación en 2026".

El segundo, que el "súbito encarecimiento de las materias primas energéticas —petróleo y gas— tras el estallido del conflicto en Oriente Próximo se ha reflejado en una sustancial revisión al alza de los supuestos técnicos sobre los precios de la electricidad y el petróleo". Así, el impacto de este factor se traduce en cinco décimas adicionales a la tasa de inflación general de este año.

El tercero, se revisa al alza la senda prevista de los precios de los alimentos en los próximos meses, como consecuencia de su trayectoria reciente, así como por el encarecimiento de los costes energéticos y de otros insumos relevantes, como los fertilizantes. Esta revisión aporta una décima a la inflación general.

El cuarto, que el aumento de los costes de producción derivado del encarecimiento de la energía podría trasladarse, en parte, a los precios de consumo del resto de los bienes y servicios, dando lugar a una inflación subyacente más elevada. Este factor, unido a la persistencia reciente observada en el componente de servicios, añadiría dos décimas adicionales a la tasa de inflación en 2026.

Por último, la rebaja de la fiscalidad energética adoptada se cuantifica en una reducción de cinco décimas en la tasa de inflación promedio en 2026.

En lo que respecta a 2027, la revisión al alza de seis décimas, hasta el 2,5 %, se explica fundamentalmente por la incorporación de los nuevos supuestos técnicos relativos a los precios de las materias primas energéticas, por el efecto previsto de la eliminación de las ayudas al transporte público a comienzos del año y por el efecto base asociado al incremento de la fiscalidad energética en la primavera de 2027 en comparación con el mismo período de 2026.

Escenarios caracterizados por disrupciones más prolongadas en los mercados energéticos podrían elevar las tasas de inflación de 2026 y 2027 hasta el 5,9% y el 3,2%, respectivamente.

Por su parte, la tasa de inflación subyacente se situaría en 2026 en el 2,7%, dos décimas por encima de lo previsto en diciembre. Este mayor crecimiento de los precios previsto refleja, fundamentalmente, la trayectoria reciente de la inflación, junto con el incremento de los precios energéticos a escala global, efectos que se verían compensados, parcialmente, por la reducción de la fiscalidad energética aprobada en marzo.

En 2027, la tasa de inflación subyacente alcanzaría el 2,7%, seis décimas por encima de lo previsto hace tres meses, como consecuencia de la evolución de los precios de las materias primas energéticas, la eliminación de las ayudas al transporte público a comienzos del año y el aumento previsto de la fiscalidad energética en la primavera de 2027 en comparación con el mismo período de 2026.

INCERTIDUMBRE ESPECIALMENTE ELEVADA

El informe del Banco de España recalca que "estas proyecciones se encuentran sujetas a una incertidumbre especialmente elevada, relacionada principalmente con la intensidad, duración y propagación del shock energético asociado al conflicto de Oriente Próximo".

"El ataque de EEUU e Israel sobre Irán del pasado 28 de febrero, junto con la respuesta de este país, ha desencadenado un acusado aumento de los precios de las materias primas energéticas, así como de otros insumos clave para determinados sectores productivos y ha generado perturbaciones significativas en los mercados financieros. En este contexto, el deterioro del entorno global ha implicado la materialización de algunos de los riesgos externos identificados en ejercicios recientes de previsión, con efectos adversos sobre la actividad económica y presiones al alza sobre la inflación", afirma.

De este modo, si bien los efectos inmediatos del conflicto de Oriente Próximo se han incorporado al escenario central de las previsiones, "la elevada imprevisibilidad sobre la intensidad, duración y posible propagación del shock energético sobre la economía real ha sumido a la economía global —y, en particular, a la española— en un contexto de mayor incertidumbre que el contemplado tres meses atrás. Este extremo introduce riesgos sustanciales en torno al escenario central de estas proyecciones y podría dar lugar a escenarios más adversos que el considerado actualmente como más probable", asegura.


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