La inflación de Reino Unido se modera al 2,8% en abril gracias al tope al precio de la energía
La inflación de Reino Unido se desaceleró al 2,8% el pasado mes de abril, respecto al 3,3% de marzo, gracias al tope del precio de la energía fijado para ayudar a los hogares británicos a mitigar el fuerte aumento de los precios del combustible desde el inicio de la guerra en Irán. La tasa de inflación subyacente también se moderó, pasando del 3,1% al 2,5%.

Así lo ha confirmado este miércoles la Oficina Nacional de Estadística británica (ONS), que destaca que estas cifras apuntan a que el impacto del conflicto en Oriente Medio aún no ha afectado a los hogares británicos tanto como se temía.
El mercado, de hecho, ya esperaba una moderación de la inflación, concretamente hasta el 3%, después de que el tope al precio de la energía impuesto por el regulador energético británico (Ofgem) desde el 1 de abril redujese la factura anual promedio de gas y electricidad en el país a 1.641 libras esterlinas en abril, frente a las 1.849 libras esterlinas del año anterior.
Sin embargo, aunque el golpe al bolsillo de los británicos aún es contenido, se espera que los precios al consumidor sigan aumentando, a medida que se materialicen los mayores costes energéticos derivados de la guerra con Irán.
De hecho, la situación en Reino Unido es tan delicada (es importador neto de energía) que se espera que la ministra de Hacienda, Rachel Reeves, anuncie reformas radicales para otorgar al Parlamento la autoridad para aprobar planes energéticos cruciales, según ha informado el Tesoro británico este miércoles y recoge Reuters.
En cualquier caso, la gran duda ahora es qué hará el Banco de Inglaterra (BoE, por sus siglas en inglés) en su próxima reunión. ¿Subirá los tipos de interés o los dejará sin cambios? No es una cuestión baladí, teniendo en cuenta que los responsables de la política monetaria deben encontrar un equilibrio entre contener la inflación y no perjudicar la actividad económica.
Cabe recordar que el BoE mantuvo los tipos de interés en el 3,75% en su reunión del mes pasado, pero dijo estar preparado para aumentar el precio del dinero si la inflación seguía subiendo. No ha sido así, y los expertos apuntan que la caída del IPC "hace improbable una subida de tipos en junio".
Son palabras de Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB, que asegura que "la evolución general de los tipos de interés y la inflación en el Reino Unido sigue dependiendo del acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos" que no termina de llegar.
En cualquier caso, esta experta recuerda que es probable que el límite máximo de precios de Ofgem se levante en julio, lo que se traducirá en unos "precios mayoristas más altos del gas y la electricidad", y eso a su vez "ejercerá presión al alza sobre la tasa de inflación del Reino Unido en los próximos meses".
SE REDUCE LA PROBABILIDAD DE UNA SUBIDA DE TIPOS
Y los expertos de ING también creen que los datos de inflación en abril también "reducen la probabilidad de una subida de tipos en junio". "Sí, se prevé que la inflación en el Reino Unido vuelva a subir más adelante en el año, tras haber caído por debajo del 3% en abril. Sin embargo, los datos deberían tranquilizar al Banco de Inglaterra", comentan, y creen que la cifra del IPC "pone en duda la necesidad de subidas de tipos agresivas".
"Seguimos pensando que los mercados están sobreestimando la disposición del Banco de Inglaterra a endurecer la política monetaria, dados los niveles actuales de los precios de la energía", añaden los analistas del banco naranja, que recuerdan que los inversores prevén entre dos y tres subidas de tipos, pero en ING estiman que el Banco de Inglaterra "se encuentra entre una y ninguna subida de tipos, y los funcionarios argumentan que el mero hecho de no recortarlos (como era probable este año) equivale a un endurecimiento de facto".
Tras la reunión del Banco de Inglaterra de marzo los estrategas de ING modificaron ligeramente su previsión de mantener los tipos sin cambios durante un periodo prolongado, optando por una única subida en junio. Pero, dicen, "ahora existe seria duda al respecto, aunque es evidente que aún pueden ocurrir muchas cosas en Oriente Medio de aquí a entonces".
"Sospechamos que, si no se observa una mejora significativa en los flujos energéticos para mediados de junio, los funcionarios podrían verse tentados a subir los tipos. Mantenemos una postura abierta; es igualmente posible que el Banco de Inglaterra gane tiempo", comentan.
En cualquier caso, ING espera que la inflación fluctúe entre el 3,5% y el 4% en la segunda mitad del año, y destaca que "el próximo cambio importante se producirá en julio, cuando Ofgem actualice el límite máximo trimestral de precios para los hogares". Y creen que es probable también que la inflación de los alimentos "aumente gradualmente a lo largo del año"




