Goldman sube su previsión para el oro a 5.400 dólares y esto esperan otros analistas
El oro brilla con fuerza y no dejar de renovar máximos históricos en estos primeros compases de 2026. Apoyado en las tensiones geopolítícas y reforzando su condición de activo refugio por excelencia en tiempos de incertidumbre, los expertos confían en que mantenga su tendencia alcista.

Así lo creen los analistas de Goldman Sachs que han elevado su proyección para el metal precioso a 5.400 dólares para finales de año desde los anteriores 4.900 dólares gracias a la combinación de una mayor demanda privada y compras estructurales por parte de los bancos centrales.
"Suponemos que los compradores de diversificación del sector privado, cuyas compras cubren los riesgos de las políticas globales y han impulsado la sorpresa al alza en nuestro pronóstico de precios, no liquiden sus tenencias de oro en 2026, lo que elevaría efectivamente el punto de partida de nuestro pronóstico de precios", explican desde la firma.
De hecho, prevén que los bancos centrales compren una media de 60 toneladas en 2026, ya que es probable que los organismos de los mercados emergentes continúen diversificando sus reservas en oro.
Además, este revisión al alza de Goldman Sachs también implica una visión más ajustada del equilibrio entre oferta minera, reciclaje y demanda incremental debido a que las compras oficiales y la mejora en la participación de inversores privados ayudarán a absorber la oferta incluso en fases en las que se reduzca el componente especulativo.
Pero ¿qué esperan otras firmas de análisis? En el caso de Morgan Stanley sitúa el precio del oro en 4.500 dólares a mediados de 2026; en Citi aumentan el precio objetivo de 0 a 3 meses a 5.000 dólares; JP Morgan proyecta que los precios alcancen los 5.055 dólares de media para el cuarto trimestre; HSBC lo ve en 4.450 dólares por onza para finales de 2026; Bank of America ubica la perspectiva del oro en 5.000 dólares; y Commerzbank en 4.800 dólares a mediados del ejercicio.
LA CARA B DE LA INVERSIÓN EN ORO
El oro ha recuperado un lugar central en las carteras de inversión. Pero detrás de su brillo, el oro está ahora sujeto a controversias sociales, ambientales y éticas que lo convierten en un activo con un alto riesgo reputacional. Desde la extracción ilegal hasta la contaminación por mercurio y las cadenas de suministro opacas, la pregunta que ahora se hacen en Edmond de Rothschild es: ¿podemos seguir invirtiendo en oro de manera sostenible?
"Invertir en oro de manera indiscriminada implica una exposición a riesgos de cumplimiento, reputacionales y de sostenibilidad. Estos problemas van más allá del ámbito de la sostenibilidad: afectan directamente a la calidad de los activos mantenidos y a la credibilidad de las instituciones financieras que los respaldan", dice Eric de Tessières, director general de Sostenibilidad de la gestora.
No obstante, renunciar al oro no es la solución, ya que la diversificación y la protección que ofrece siguen siendo estratégicas. "Invertir en oro sostenible no está completamente exento de controversia, pero sí logra un equilibrio entre el carácter de valor refugio del oro y las exigencias contemporáneas de sostenibilidad. También constituye una forma de ejercer una influencia positiva, ya que cada gramo de oro invertido en un sector responsable contribuye a reforzar la transparencia y la resiliencia de un sector en rápida transformación", concluye De Tessières.



