Musk, Tim Cook y otra docena de ejecutivos acompañarán a Trump en su viaje a China
La visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a China acapara el foco de los inversores esta semana. Un viaje que no hará solo, ya que la Casa Blanca ha anunciado que le acompañarán en esta visita con fines diplomáticos y comerciales un séquito de más de una docena de ejecutivos de importantes compañías de diferentes sectores entre los que figuran Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX; Tim Cook, CEO saliente de Apple; y Larry Fink, CEO de BlackRock.

A este grupo se suman nombres como Kelly Ortberg, consejero delegado de Boeing; Brian Sikes, presidente de Cargill; Stephen Schwarzman, CEO de Blackstone; Jane Fraser, consejera delegada de Citigroup; Jim Anderson, CEO de Coherent; David Solomon, presidente y consejero delegado de Goldman Sachs; Jacob Thaysen, CEO de Illumina; Michael Miebach, primer ejecutivo de Mastercard; Dina Powel McCormick, presidenta de Meta; Sanjay Mehrotra, CEO de Micron; Cristiano Amon, consejero delegado de Qualcomm; y Ryan McInerney, CEO de Visa.
No obstante, hay ausencias notables en esta lista. Quizá la más llamativa sea la del consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, especialmente después de que el ejecutivo anunciara que su cuota en el mercado de chips de inteligencia artificial (IA) en el gigante asiático es del 0%, a pesar de identificar un mercado potencial de 50.000 millones de dólares en la región.
Nvidia, que otrora había liderado este mercado en China, ha visto reducido su papel en el país debido a las restricciones de exportación de EEUU a sus chips más avanzados, mientras que China lleva tiempo tratando de reducir su dependencia tecnológica de fabricantes estadounidenses.
Otras compañías como General Motors, The Walt Disney Company o Alphabet (matriz de Google) son compañías con intereses económicos en China que tampoco formarán parte del comité empresarial que acompañará a Trump.
Por otro lado, un portavoz de Cisco dijo que el CEO Chuck Robbins había sido invitado por la Casa Blanca a unirse al viaje, pero no podrá asistir debido al calendario de resultados de la empresa.
La visita, confirmada oficialmente este lunes por el Ministerio de Exteriores chino, supondrá el primer viaje de un presidente estadounidense a China en casi una década y llega en un momento especialmente delicado, marcado por la guerra entre Irán y EEUU e Israel, el cierre del estrecho de Ormuz y la creciente tensión comercial y tecnológica entre las dos mayores economías del mundo.
El pasado viernes, Jane Fraser reconoció en una entrevista que "es muy importante ver un compromiso" entre ambas superpotencias económicas, ya que "todos necesitamos que ese compromiso se produzca". En este sentido, Bloomberg informa que Boeing estaría cerca de cerrar una de las mayores ventas de su historia: un pedido de 500 aviones 737 Max que se anunciará durante la visita de Trump a Pekín.
El encuentro entre Trump y el presidente chino Xi Jinping, inicialmente previsto para marzo y aplazado posteriormente por la escalada bélica en Oriente Medio, abordará una agenda especialmente amplia que incluirá comercio, tecnología, exportaciones de tierras raras, inteligencia artificial (IA), Taiwán y la guerra de Irán.
"Prácticamente todo el mundo tiene algo en juego en el resultado de esta reunión", asegura Chad Bown, investigador senior del Peterson Institute for International Economics, en declaraciones recogidas por CNBC, reflejando la enorme expectación global ante una cumbre que será seguida muy de cerca desde Europa hasta el Sudeste Asiático.
El resultado de la reunión tendrá importantes implicaciones para Europa y Asia. Los países del Sudeste Asiático observan con atención cualquier posible reducción de los aranceles estadounidenses sobre productos chinos, ya que eso podría restar atractivo a la relocalización de producción fuera de China.
Mientras, Europa y Japón temen quedar perjudicados si Washington y Pekín alcanzan acuerdos energéticos o comerciales que desplacen cuota de mercado europea y japonesa.




