Funcas eleva al 2,4% el crecimiento de España en 2026, pero constata la ralentización
La economía española crecerá un 2,4% en 2026, cinco décimas más de lo previsto anteriormente, aunque entrará en una senda de desaceleración tras el fuerte impulso de 2025, cuando el PIB avanzó un 2,8%, según las nuevas previsiones publicadas este jueves por Funcas.

La revisión al alza para este ejercicio se explica en buena medida por el efecto arrastre del pasado año, que aporta varias décimas al crecimiento previsto. Sin embargo, tras el avance del 0,8% intertrimestral en el cuarto trimestre de 2025, los primeros indicadores de 2026 apuntan a un inicio de año más débil, especialmente en el sector servicios.
Funcas prevé que en 2027 el crecimiento se modere hasta el 1,8%, reflejando una pérdida de dinamismo de la demanda interna y una aportación negativa del sector exterior. El avance de 2026 se sustentará principalmente en el consumo privado y en la inversión, impulsados por la creación de empleo y la ejecución de los fondos europeos, mientras que las exportaciones restarán crecimiento en un contexto internacional más complejo.
CRECIMIENTO SOSTENIDO, PERO CON MENOR IMPULSO
En materia de precios, la institución estima que la inflación se mantendrá en torno al 2,5% este año, por encima de la media de la eurozona, lo que podría afectar a la competitividad. De cara a 2027, el diferencial con la zona euro se reduciría ligeramente, aunque sin desaparecer.
El mercado laboral seguirá mostrando fortaleza, con una previsión de creación de más de 800.000 empleos en el conjunto de 2026 y 2027, lo que permitiría reducir la tasa de paro hasta el entorno del 9%. No obstante, el ritmo de crecimiento del empleo también tenderá a moderarse en línea con la desaceleración económica.
En el ámbito fiscal, el déficit público se situará en el 2,3% del PIB en 2026, apoyado principalmente en el ciclo económico, mientras que la deuda pública bajará de forma gradual, aunque seguirá en niveles elevados.
Funcas advierte de que el escenario está condicionado por la incertidumbre internacional y por la evolución del entorno comercial y geopolítico, que podrían alterar tanto el ritmo de crecimiento como el comportamiento del sector exterior.




