¿Galopará China en el Año del Caballo o seguirá contenida?
China ha iniciado este martes, 17 de febrero, el Año del Caballo con una economía que cerró 2025 creciendo un 5%, cumpliendo el objetivo oficial por segundo año consecutivo, y con un mercado bursátil que vuelve a atraer la atención de los inversores globales. Las perspectivas para 2026 apuntan a una política monetaria "moderadamente flexible", mayor apoyo a la demanda interna y un impulso decidido a la autosuficiencia tecnológica.

Tom James, analista de inversiones de Hargreaves Lansdown, recuerda que "la economía china creció un 5% en 2025, alcanzando el objetivo del Gobierno y tras el 5% también registrado en 2024". Ese avance incluyó un fuerte crecimiento de las exportaciones, que llevó al país a "un superávit comercial récord de 1,19 billones de dólares", pese a la incertidumbre generada por los aranceles de Estados Unidos.
"China entra en el Año del Caballo con más impulso del que la mayoría de los inversores esperaban"
En el mercado bursátil, el balance también fue sólido. "El índice MSCI China subió un 23,42% en los 12 meses hasta finales de enero de 2026", destaca James, aunque matiza que China siguió rezagada frente a otros emergentes como Taiwán o Corea del Sur.
Desde Aberdeen Investments coinciden en que el arranque del nuevo año lunar llega con más tracción de la esperada. "China entra en el Año del Caballo con más impulso del que la mayoría de los inversores esperaban hace un año", señalan, subrayando que el mercado bursátil superó el 30% de rentabilidad en 2025.
Para 2026, el objetivo de crecimiento económico aún no está cerrado, pero se espera que se sitúe entre el 4,5% y el 5%, lo que sería el más bajo desde los años ochenta. "China operará con una política monetaria moderadamente flexible en 2026, como parte de los esfuerzos por impulsar la demanda interna", explica James. El Banco Popular de China ha ido reduciendo tipos y busca equilibrar un entorno deflacionista con una divisa todavía débil.
El nuevo Plan Quinquenal (2026-2030) tendrá como eje la modernización industrial y la autosuficiencia tecnológica. Según James, las restricciones estadounidenses al acceso a semiconductores avanzados han obligado al país a desarrollar soluciones propias. "Muchas empresas chinas se están abriendo a inversores extranjeros para financiar más investigación y desarrollo", apunta.
IA, CONSUMO Y DIVIDENDOS
Nicholas Yeo, responsable de renta variable china en Aberdeen, considera que el mercado aún no ha recogido plenamente la capacidad innovadora del ecosistema tecnológico chino. "El mercado aún no ha valorado plenamente la rapidez con la que el ecosistema nacional de IA está innovando para superar limitaciones", afirma. Y añade que esperan ver "más ejemplos de cómo las empresas convierten soluciones alternativas en productos que luego se adoptan ampliamente".
"Creemos que las empresas tienen capacidad para pagar dividendos más elevados"
Para Yeo, en 2026 "ya no se trata tanto de la IA en sí, sino de la fontanería: infraestructura de centros de datos, componentes, automatización industrial y software integrado en los flujos de trabajo". Las compañías con escala, acceso a datos y solidez financiera serán, a su juicio, las ganadoras.
En el plano doméstico, el consumo sigue siendo un reto. Robert Gilhooly, economista sénior de Aberdeen, reitera que en 2025 "la balanza comercial neta fue el principal motor del crecimiento", mientras que el gasto en servicios compensó parcialmente la debilidad en otros sectores.
Por su parte, Isaac Thong, gestor de renta variable asiática en Aberdeen, destaca un cambio relevante en el comportamiento corporativo: "Las empresas están buscando un mejor equilibrio entre aumentar beneficios y distribuirlos entre los accionistas". Según datos de LSEG, los dividendos en efectivo de las grandes y medianas compañías alcanzaron un récord de 3,4 billones de yuanes en 2023 y podrían seguir creciendo. "Creemos que las empresas tienen capacidad para pagar dividendos más elevados", afirma Thong.
DIVISA Y RIESGOS
El renminbi también será clave. Gilhooly advierte que el récord comercial ha dado margen al banco central para tolerar una moneda más fuerte, lo que "podría impulsar el entusiasmo de los inversores extranjeros por los activos chinos". No obstante, alerta de riesgos de deflación y de exceso de capacidad.
De cara al Año del Caballo, la simbología juega a favor del optimismo. "Según la astrología china, el Caballo es confiado, afable y responsable", señala James. "Para un inversor a largo plazo, son atributos prometedores". Aunque lanza una advertencia final: "Al Caballo tampoco le gusta que le controlen".



