Deutsche Bank ve a España como una de las economías europeas más vulnerables a la guerra por el turismo
El conflicto en Oriente Medio y sus efectos sobre el transporte global y el combustible aéreo pueden convertirse en un problema especialmente sensible para España. Así lo advierte Deutsche Bank en un informe en el que sitúa a nuestro país entre las economías europeas más vulnerables a una eventual disrupción del turismo internacional derivada de la guerra.

El banco alemán cree que el principal riesgo económico para España derivado de la guerra en Oriente Medio no está tanto en la producción industrial como en un posible frenazo del turismo internacional por el aumento del precio de los vuelos.
"El verdadero punto vulnerable ante una escasez de combustible para aviones se encuentra claramente en el sector turístico", señalan los analistas de la entidad.
España sería la gran economía europea más afectada, según el banco, con un impacto estimado del 0,4% sobre el PIB
Deutsche explica que el riesgo para Europa ya no se limita únicamente a la energía, sino que se extiende al transporte global y a las cadenas de suministro, con especial preocupación por el queroseno y la aviación. Recuerda que los países del Golfo representan el 56% de las importaciones europeas de queroseno y destaca que el mercado ya está bajo presión, con precios del combustible aéreo que "se han duplicado".
Según el banco, aunque EEUU y África han ayudado temporalmente a cubrir parte del déficit de suministro, "este frágil equilibrio difícilmente sobrevivirá al aumento de la demanda durante el verano". Además, advierte de que las aerolíneas "ya están cancelando vuelos no rentables" y afrontan "difíciles decisiones entre subir precios y erosionar la confianza del consumidor".
En este sentido, cabe recordar que IAG comunicó este viernes una rebaja de previsiones de beneficio y flujo de caja debido al incremento de los costes totales de combustible, que pasarán de 7.100 millones a unos 9.000 millones.
IMPACTO SOBRE EL PIB ESPAÑOL
En su análisis, Deutsche Bank calcula que una caída del 10% de los flujos turísticos mundiales tendría un impacto medio del 0,2% sobre el PIB de la eurozona, aunque el efecto sería mucho más intenso en los países del sur de Europa. España sería la gran economía europea más afectada, con un impacto estimado del 0,4% sobre el PIB, frente al 0,2% de Francia e Italia y el 0,1% de Alemania. Croacia, Grecia y Portugal aparecen como los países más expuestos.
El informe subraya que gran parte de esta vulnerabilidad se explica por la fuerte dependencia del turismo internacional de larga distancia. Deutsche estima que alrededor de tres cuartas partes del gasto turístico extranjero en Europa procede de viajeros que recorren más de 2.000 kilómetros.
RIESGO PARA EL SUR DE EUROPA
Más allá del turismo, el banco también alerta de otro problema estructural: la elevada dependencia del sur de Europa de cadenas de suministro largas y globalizadas. "Las economías con las cadenas de suministro más largas se encuentran generalmente en el sur de Europa", señala Deutsche Bank, que incluye a España entre los países más expuestos junto a Grecia, Portugal y Chipre.
Alrededor de tres cuartas partes del gasto turístico extranjero en Europa procede de viajeros que recorren más de 2.000 kilómetros
La entidad considera que esta exposición al transporte global "podría crear una vulnerabilidad para algunos de los Estados miembros con mayor deuda".
Además, destaca que los sectores más vulnerables, además del turismo, son los bienes de equipo —como electrónica, maquinaria o aeronáutica— y las industrias de materiales, como metales o refino, debido a la longitud de sus cadenas globales de suministro.
Pese a todo, Deutsche Bank considera que el impacto directo sobre la producción industrial europea sería relativamente limitado, ya que el transporte aéreo representa una pequeña parte de los costes logísticos y del movimiento físico de mercancías.
En este contexto, el banco cree que el deterioro de las perspectivas de crecimiento limitará el margen del BCE para seguir endureciendo su política monetaria. "Nuestra visión es que los argumentos combinados de inflación y crecimiento favorecen, como mucho, un endurecimiento moderado del BCE", concluye la entidad.



