Alemania anuncia ayudas por 1.600 millones para paliar el efecto de la guerra en la energía
Alemania ha aprobado un plan de ayudas por importe de 1.600 millones de euros con el objetivo de intentar paliar el impacto en los precios del combustible de la guerra en Oriente Medio.

"El fuerte aumento de los precios del combustible se está convirtiendo en una de las principales preocupaciones de la población respecto al conflicto entre Irán y Oriente Medio. Por ello, el Gobierno Federal ha puesto en marcha un paquete de medidas para regular el precio del combustible y contrarrestar la creciente subida de precios en las gasolineras", señalan.
Este fin de semana, el Ejecutivo de coalición formado por conservadores y socialdemócratas decidió medidas adicionales a las anunciadas hace unos días.
Entre ellas, está reducir en unos 0,17 euros por litro el impuesto energético sobre el diésel y la gasolina durante un periodo de dos meses tanto a hogares como a empresas para "mejorar rápidamente la situación para los conductores y las empresas del país".
Así lo ha anunciado este lunes en rueda de prensa el canciller alemán, Friedrich Merz, quien ha querido remarcar que el Gobierno se está "preparando para ver durante un período prolongado una carga considerable para la economía alemana".
"El Estado no puede absorber todas las incertidumbres, ni todos los riesgos, ni todas las perturbaciones de la política mundial", ha dicho, añadiendo que "esto no es sencillo, no todo será posible. No podemos resolver cada crisis del mundo con dinero de Alemania, pero haremos todo lo que esté a nuestro alcance para ayudar a la economía y a los hogares privados en Alemania".
Además, Merz ha reconocido que "esto seguirá siendo un proceso prolongado y sentiremos las consecuencias de esta guerra durante mucho tiempo, incluso cuando haya terminado".
También se ha acordado permitir a las empresas pagar una bonificación de 1.000 euros por empleado, libre de impuestos sobre nóminas y cotizaciones a la Seguridad Social.
Estas medidas se suman al paquete anunciado hace unos días en el que incluyen tres medidas clave: una nueva ley para ajustar los precios de los combustibles y dos modificaciones a la Ley alemana contra las restricciones a la competencia (GWB, por sus siglas en inglés) para facilitar la adopción de medidas contra los aumentos abusivos de los precios de los combustibles.
Esto supone que las gasolineras de Alemania únicamente podrán aumentar los precios del combustible una vez al día. Incumplir esta prohibición de las múltiples subidas diarias de precios podría acarrear multas de hasta 100.000 euros. El Gobierno Federal tiene previsto revisar la efectividad y el impacto de las medidas en la práctica después de seis meses.
Además, si existe alguna sospecha de que los precios del combustible se están inflando de forma abusiva, las empresas deben demostrar que los aumentos están justificados.




