Una tormenta perfecta arrasa al bitcoin: ¿ha tocado fondo la criptomoneda?
El bitcoin (BTC) está en problemas. Desde los máximos históricos alcanzados el seis de octubre, que rozaron los 126.200 dólares, hasta los mínimos marcados este pasado viernes, la criptomoneda reina ha perdido más de la mitad de su valor. Para encontrar un nivel semejante hay que retroceder hasta verano de 2024, meses antes de que Donald Trump resultara vencedor en las elecciones presidenciales e iniciara un nuevo mercado alcista en el mercado de las criptomonedas.

Y es que las últimas semanas han sido una suerte de tormenta perfecta de factores negativos para el mayor criptoactivo del mercado. La mala recepción a la nominación de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed), el rally estelar de los metales preciosos y, sobre todo, el pánico que se ha desatado en torno a la inteligencia artificial (IA) han sido los factores que más han pesado sobre el bitcoin.
"La caída de bitcoin es interesante, ya que bitcoin y el Nasdaq suelen moverse juntos, y su correlación positiva es del 40%. Se trata de una correlación positiva moderada; sin embargo, la correlación entre bitcoin y la cesta de acciones de IA de Bloomberg es aún más estrecha, del 62%", explica Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB. Según esta experta, estos porcentajes sugieren que cuando bitcoin se mueve, tiene un impacto en las acciones relacionadas con la IA.
La razón, señala Brooks, no es otra que la liquidez. En los últimos años, la liquidez ha fluido simultáneamente hacia los activos digitales y las acciones tecnológicas, especialmente a aquellas de gran capitalización y las vinculadas a la IA. Esto significa que ambas clases de activos comparten "un vínculo financiero estrecho", que se ve afectado por los cambios en los patrones de liquidez. "Así, cuando bitcoin gana fuerza, esto se traslada a las acciones de IA, y cuando el precio de bitcoin cae, esa presión a la baja puede lastrar a las tecnológicas", agrega Brooks.
En este sentido, Brooks también destaca que el rápido crecimiento de los flujos hacia los fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés) probablemente ha contribuido a este vínculo. Pese a las últimas semanas de salidas netas más abultadas, estos productos cotizados han captado alrededor de 54.000 millones de dólares en entradas netas, aunque el IBIT de BlackRock ha conseguido registrar todavía más flujos positivos (alrededor de 61.600 millones).
Sin embargo, esto, asegura Brooks, también nos dice algo sobre el ciclo de inversión: cuando bitcoin y las acciones de IA suben al unísono, es una señal de que el ciclo de innovación "está en pleno auge", ya que los inversores se centran en cómo "la IA dará forma al futuro de la computación y de cómo hacemos negocios", al tiempo que bitcoin "representa el futuro de las finanzas descentralizadas y de los pagos globales". No obstante, el nerviosismo reciente en los mercados deja claro que el ciclo de innovación "ha llegado a su fin" y la pregunta ahora es "si los inversores han perdido toda la fe o si volverán a mirar hacia el futuro".
¿HA TOCADO FONDO O TODAVÍA NO?
A este respecto, la opinión de expertos como los de Jefferies es que la última ola de ventas en el mercado da todavía pocas señales de haber puesto al bitcoin en situación de rebote, incluso en niveles que históricamente han atraído a los inversores que buscan comprar en las caídas.
En un reciente informe, el banco de inversión estadounidense describe los últimos recortes como una corrección impulsada por la liquidez, en vez de un colapso de la actividad en blockchain. Según Jefferies, el uso continuo de las redes y la acumulación selectiva de bitcoin por parte de empresas es suficiente evidencia de que la infraestructura subyacente del sector permanece intacta. Al mismo tiempo, estos analistas indican que los tenedores pequeños y medianos parecen estar manteniendo sus posiciones en lugar de salir agresivamente. Esto, sumado a otros catalizadores futuros, como la mayor adopción institucional o nuevas leyes favorables en Estados Unidos, podrían ayudar a que los precios repunten en el largo plazo.
Por su parte, Deutsche Bank señala que estas caídas son una clara muestra de la erosión gradual de la confianza tanto a nivel institucional como regulatorio. Según el banco germano, hay tres fuerzas en juego que están afectando al activo por encima del resto: las salidas sostenidas de capital institucional, un rompimiento en las relaciones tradicionales de mercado de bitcoin y una pérdida de impulso regulatorio que previamente había apoyado la liquidez y la compresión de la volatilidad.
No obstante, estos expertos creen que la fase actual marca un reinicio más que un colapso, lo que sugiere que bitcoin "aún tiene espacio para madurar". De hecho, el banco alemán pide no sobreinterpretar estos descensos, ya que, incluso tras la corrección, bitcoin sigue aproximadamente un 370% por encima de los niveles de principios de 2023, lo que refleja la acumulación que ha experimentado el criptoactivo durante el último mercado alcista.
En esta línea también se sitúan los expertos de JP Morgan, aunque su tesis es distinta. Para el gigante bancario estadounidense, la apreciación de los metales preciosos y las caídas del bitcoin ponen de manifiesto que su rol de "oro digital" está más bajo cuestión que nunca, pero eso no es necesariamente negativo para el criptoactivo. Los analistas que lidera Nikolaos Panigirtzoglou destacan que el oro ha superado a bitcoin desde el pasado mes de octubre, pero con una volatilidad considerablemente mayor, lo que hace que bitcoin sea "aún más atractivo en comparación con el oro".
Según estos expertos, si bitcoin igualara la volatilidad observada en el oro, el precio del activo digital tendría que subir hasta cerca de los 266.000 dólares. Para JP Morgan, lo que esta baja volatilidad sí hace por bitcoin es resaltar su potencial futuro como refugio de valor. "Esta comparación ajustada por volatilidad con el oro es, en nuestra opinión, un objetivo poco realista para este año, pero muestra el potencial alcista a largo plazo una vez que se revierta el sentimiento negativo y que bitcoin vuelva a percibirse tan atractivo como el oro como posible cobertura frente a un escenario catastrófico", reflexionan.
Sin embargo, no todo el mundo es tan optimista. Los expertos de CryptoQuant creen que numerosos indicadores on-chain —Bull Score Index, flujos en los ETFs, la prima negativa de BTC en Coinbase, la baja liquidez…— apuntan a una "debilidad estructural generalizada" en el mercado que podría llevar al BTC a caer por debajo de los 60.000 dólares, aunque un retroceso sostenido por debajo de estos niveles todavía no sea inminente.
"Este es un momento desafiante para los inversores. Cuando las acciones caen por temores de valoración y de burbuja, esto puede conducir a una larga y lenta tendencia bajista. Febrero no está siendo favorable para los alcistas del mercado hasta ahora; habrá que ver si la recuperación de bitcoin por encima de los 65.000 dólares es una señal de que una recuperación más profunda está en camino", sentencia Brooks.




