Rechazo al acuerdo comercial UE-Mercosur: ¿por qué no todo el mundo está contento?
Más de 25 años después de que comenzaran las conversaciones, y tras meses de disputas, la Unión Europea (UE) dio su visto bueno a un acuerdo de libre comercio con Mercosur. Un hecho que no cuenta con el respaldo de muchos, lo que está promoviendo protestas en varios países. ¿Por qué no todo el mundo está contento con el acuerdo?

Los estados miembros de la Unión Europea confirmaron el pasado viernes 9 de enero que una amplia mayoría apoya un acuerdo de libre comercio con el bloque sudamericano. Cabe recordar que Mercosur está integrado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Además, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam figuran como asociados.
La aprobación allana el camino para que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firme el acuerdo con los socios de Mercosur en una ceremonia oficial que tendrá lugar este próximo sábado 17 de enero en Paraguay. Pero, antes de que pueda entrar en vigor, el Parlamento Europeo también tendrá que aprobarlo y algunos partidos presionan para que se lleve al Tribunal de Justicia, lo que podría congelar el progreso hasta 18 meses.
El nuevo acuerdo comercial establecerá una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, que abarca a más de 700 millones de personas y representa el 20% del PIB mundial.
Consta de dos instrumentos jurídicos independientes. En primer lugar, el Acuerdo Comercial Interino (ATI), centrado exclusivamente en cuestiones comerciales. El ATI entrará en vigor una vez aprobado por el Parlamento Europeo y concluido por el Consejo por mayoría cualificada.
En segundo lugar, el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur (APEM), con un alcance mucho más amplio, abarca el diálogo político, la cooperación, la inversión y disposiciones medioambientales, además del comercio. Su plena implementación requiere la ratificación por parte de los 27 Estados miembros de la UE, siguiendo los procedimientos nacionales, un proceso que puede llevar años. Una vez que el APEM entre en vigor, sustituirá al Acuerdo Internacional de Comercio (ATI).
SE ENFRENTA A UNA FUERTE OPOSICIÓN
Mientras que la Comisión Europea y países como Alemania y España sostienen que ayudará a compensar las pérdidas comerciales por los aranceles estadounidenses y que reducirá la dependencia de China, los países opositores, encabezados por Francia, aseguran que el acuerdo aumentará las importaciones de productos alimenticios baratos perjudicando a los agricultores nacionales.
Estas diferencias se han trasladado a la población, provocando que en muchos países, como Polonia, Irlanda, Francia o Bélgica, se estén produciendo manifestaciones y protestas en las calles.
Como explican los analistas de ING, el comercio entre la UE y Mercosur se enfrenta a "importantes barreras arancelarias, lo que encarece la exportación o importación de muchos bienes". El acuerdo elimina los aranceles sobre aproximadamente el 91% de los bienes comercializados entre los bloques, lo que ahorrará aproximadamente 4.000 millones de dólares y entrará en vigor de forma gradual, con un plazo que dependerá del producto específico.
El acuerdo podría generar un aumento de las exportaciones, ya que la eliminación de aranceles facilita a los consumidores de Mercosur la importación de productos europeos. Por otro lado, las importaciones de Mercosur también podrían aumentar, aunque su valor es susceptible a las fluctuaciones de los precios de los productos agrícolas.
Pero, a pesar de estos beneficios comerciales, creen que el impacto económico general sigue siendo modesto: "Se proyecta que el PIB de la UE aumente un 0,1% para 2032 gracias al acuerdo comercial y las ganancias no se distribuirán equitativamente. Se espera que los países con sectores agrícolas fuertes, como España e Italia, se beneficien más que otros. En el caso de Mercosur, el impulso es ligeramente mayor, con un crecimiento adicional del PIB del 0,3% durante el mismo período. Es posible que se produzcan impactos adicionales a medida que se eliminen gradualmente algunos aranceles más adelante".
Sin embargo, señalan que el verdadero valor del acuerdo va más allá de la simple economía. "Para la UE, no se trata solo de comercio, sino de asegurar recursos estratégicos y contrarrestar a los competidores globales. Desde una perspectiva geopolítica, envía una clara señal a EEUU y China de que se están realizando esfuerzos para reducir las dependencias comerciales y de que la UE trabaja activamente en la autonomía estratégica. El impulso de este acuerdo comercial debería aprovecharse para acelerar las negociaciones de otros acuerdos comerciales", dicen.
En su opinión, el acuerdo con Mercosur refuerza la credibilidad de la UE como actor comercial global y crea una ventana de oportunidad para finalizar acuerdos que han estado estancados durante años.
SECTOR AGRIGULTOR, AUTOMOVILÍSTICO Y DE MATERIAS PRIMAS CRÍTICAS
Sobre los productos agroalimentarios, representan la mayor parte de las importaciones de la UE procedentes de Mercosur, con un valor total de 24.000 millones de euros en 2024 (el 43% del total). "El acuerdo facilitará el crecimiento del comercio al aumentar los cupos de importación y reducir o eliminar los aranceles sobre productos como la carne de vacuno, las aves de corral y el azúcar", según continúan exponiendo los analistas.
El descontento entre los productores de carne de vacuno, aves de corral y remolacha azucarera de la UE ha ido en aumento, dado que el acuerdo aumentará la competencia con los agricultores de Mercosur, que pueden operar a menores costes y con estándares diferentes.
La respuesta de la Comisión Europea incluye compromisos adicionales con los agricultores, como salvaguardias que permitan la suspensión de aranceles preferenciales si un aumento de las importaciones provoca una caída de los precios de productos sensibles en la UE, un plan para crear un fondo de crisis de 6.300 millones de euros para la agricultura en el próximo presupuesto de la UE y la reorientación de 45.000 millones de euros de una reserva flexible en el próximo presupuesto de la UE hacia la agricultura y el desarrollo rural.
Mientras tanto, otros subsectores de la industria alimentaria ofrecen un mayor apoyo. Las exportaciones agroalimentarias totales de la UE al Mercosur ascendieron a 3.300 millones en 2024 y el acuerdo ofrece un mejor acceso al mercado para productos de alto valor como queso, aceite de oliva, vino y licores.
"Dado que estos productos están sujetos a aranceles estadounidenses, un mejor acceso a los mercados en otros países ayudará a los exportadores a diversificarse mediante la creación de cadenas de suministro y redes de distribución adicionales. Además, existen fabricantes de alimentos y bebidas de la UE que podrían beneficiarse de menores costos de insumos, como procesadores de carne, empresas de confitería y fabricantes de refrescos", afirman.
Por su parte, para el sector automovilístico de la UE en dificultades, señalan que el acuerdo comercial arroja luz sobre la difícil situación de la industria, dado que Mercosur "es un mercado en crecimiento para el sector automovilístico, a diferencia de Europa", pero "también dependen de las importaciones de automóviles para satisfacer la demanda interna".
Finalmente, las materias primas críticas han sido un elemento clave en el acuerdo. "Si bien son cruciales para el futuro económico de la UE, materias primas como el litio han recibido relativamente poca atención en la cobertura del acuerdo de libre comercio. Esto resulta sorprendente, dado que la UE depende en gran medida de China para obtener materias primas esenciales, los países del Mercosur poseen grandes reservas de varias de estas materias primas críticas y se espera que la demanda de la UE aumente considerablemente", comentan.
Como apuntan, el acuerdo "está diseñado para mejorar la seguridad de la cadena de suministro, diversificar el abastecimiento y facilitar la inversión de la UE en industrias de procesamiento locales, manteniendo al mismo tiempo altos estándares de sostenibilidad y normas comerciales predecibles. Los países de Mercosur son importantes productores de materias primas esenciales, como el litio, el niobio, el tantalio y el grafito natural, lo que confiere a esta alianza una importancia estratégica para Europa".
"Al fortalecer sus vínculos con Mercosur, la UE se integra en una carrera cada vez más competitiva por materias primas cruciales junto a China y Estados Unidos. Apoya la estrategia europea de reducir el riesgo de China, a la vez que introduce un elemento de competencia aliada con EEUU en América Latina. Pone de relieve cómo el acceso a materias primas cruciales se está convirtiendo en un pilar clave de la competencia global por el poder", concluyen.




