El PIB de Reino Unido se estanca inesperadamente en enero e incumple previsiones
La economía de Reino Unido se estancó inesperadamente en enero. El Producto Interior Bruto (PIB) registró un crecimiento nulo en el primer mes del año, desde el repunte del 0,1% del mes anterior, según muestran los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas británica (ONS, por sus siglas en inglés).

Además, ha incumplido los pronósticos del consenso de analistas, que apuntaba a un crecimiento del 0,2% en enero. El estancamiento del PIB, además, se conoce en un momento en el que tanto Reino Unido como el resto de países se enfrentan a un más que posible duro golpe económico debido al conflicto de Oriente Medio.
Y es que los ataques cruzados de EEUU e Israel, por un lado, y de Irán por el otro, han provocado el cierre de facto del estrecho de Ormuz y, por ende, que se hayan disparado los precios del petróleo y el gas, lo que no hace sino elevar el coste de la vida de los consumidores.
La de este viernes es una estimación preliminar del PIB, que según la oficina de estadística británica podría sufrir alguna revisión, pero lo cierto es que en enero los servicios no mostraron crecimiento alguno, mientras que la producción (incluye la manufactura, la minería y la generación de energía) cayó un 0,1% y la construcción creció un 0,2%.
La ONS ha detallado, asimismo, que en el trimestre finalizado en enero el PIB creció un 0,2%, tras un crecimiento del 0,1% en el trimestre finalizado en diciembre. En esa estimación trimestral, la producción de servicios creció un 0,2%, mientras que la producción se elevó un 1,3% y la construcción cayó un 2,0%.
La ministra de Hacienda, Rachel Reeves, ha dicho tras conocer estos datos que "nuestro plan económico es el correcto, pero sé que aún queda mucho por hacer". "En un mundo incierto, estamos construyendo una economía más fuerte y segura reduciendo el coste de la vida, la deuda nacional y creando las condiciones para el crecimiento que beneficie a todas las partes del país", ha añadido.
La economía británica creció un 1,3% en 2025, una mejora respecto al crecimiento del 1,1% en 2024, aunque por debajo de las previsiones oficiales del 1,5%, en medio de la incertidumbre sobre las subidas de impuestos y la salud de las finanzas públicas.
¿QUÉ HARÁ EL BANCO DE INGLATERRA?
Ahora la duda, ante estos datos, es qué hará el Banco de Inglaterra (BoE, por sus siglas en inglés) con los tipos de interés, teniendo en cuenta también la subida de la inflación que se espera por el conflicto de Oriente Medio. "La economía del Reino Unido tuvo un comienzo de 2026 mediocre", dicen los estrategas de ING, que creen no obstante que las tornas pueden cambiar a partir de ahora, al menos en lo que al PIB se refiere.
"Estas cifras tienden a fluctuar, y siendo realistas, la economía probablemente esté registrando un crecimiento moderado en este momento", apuntan los analistas del banco naranja, que afirman que "no se debe descartar un fuerte repunte en febrero o marzo", que es "exactamente lo que ocurrió el año pasado tras un enero igualmente débil".
Sin embargo, reconocen también que todo esto podría cambiar dado el aumento de los costes energéticos. "Cuanto más tiempo se mantengan los precios del gas y el petróleo en estos niveles, mayor será el impacto en el crecimiento", afirman desde el banco holandés.
"Si el nivel actual de precios persiste, probablemente prevemos un pico de inflación general a finales del verano, en torno al 3,5%, lo que "plantea un dilema" para el BoE. "El plan de acción que siguió en 2022 sugiere que debería endurecer su política monetaria si el shock energético persiste, en un intento por contener las expectativas de inflación y sus consecuencias indirectas sobre la inflación del sector servicios. Sin embargo, con un mercado laboral más débil, es probable que ese mecanismo de retroalimentación sea mucho más discreto", señalan.
En ING creen que el Banco de Inglaterra "tiene un alto margen para subir los tipos", pero también opinan que "cuanto más tiempo se mantengan elevados los precios de la energía, más probable es que el BoE mantenga la pausa". "La perspectiva de un recorte de tipos en marzo prácticamente se ha evaporado", concluyen estos estrategas.
Por su parte, desde EY ITEM Club destacan que "es probable que 2026 sea otro año débil para el crecimiento del PIB". "El aumento de la inflación resultante del conflicto en Oriente Medio intensificará la desaceleración del crecimiento de la renta real de los hogares, y las perspectivas para la inversión empresarial y las exportaciones parecen igualmente pesimistas", comentan al respecto.
Los expertos de esta firma, que ya recortaron sus previsiones sobre el crecimiento del PIB, situándolas incluso por debajo del consenso, avisan además de que "incluso esa proyección resultaría demasiado optimista si los precios del petróleo y el gas siguen subiendo".




