Repsol y las petroleras se disparan ante el estallido del conflicto en Irán
Marzo comienza con un nuevo shock en los mercados mundiales. El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán acabó con la vida del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, y con alrededor de dos centenares de niñas tras un ataque a una escuela iraní, sumiendo a estos países en un nuevo conflicto armado. Ahora, Hizbolá, la milicia libanesa, ha entrado en el conflicto, atacando territorio israelí en represalia por la muerte de Jameneí.

Todos estos acontecimientos han puesto patas arriba a las bolsas, que hoy han recogido las primeras reacciones a estos acontecimientos. La renta variable europea ha comenzado la semana con fortísimas caídas, con descensos que rondan el 3% en el Ibex 35 y que dejan al selectivo español por debajo de los 17.800 puntos y con prácticamente todos sus valores en rojo.
Sin embargo, no todos los valores lo están haciendo mal. Por ejemplo, Repsol se ha disparado, recogiendo con subidas del 5,60% —ha llegado a repuntar más de un 7%— las abultadas subidas del petróleo, que registra avances que rozan el 17% en el caso del crudo Brent. Petroleras como TotalEnergies o Shell también han subido con fuerza.
Entre otros factores, las compañías navieras han decidido tomar medidas de precaución, por lo que limitarán su paso por el estrecho de Ormuz. Por esta vía marítima, que había sido un foco de interés del mercado en los últimos días, circulan diariamente alrededor de un 20% de las exportaciones mundiales de crudo. Tres cuartas partes de esas exportaciones se destinan a China, India, Japón y Corea del Sur, según indica Kpler.
"El riesgo de interrupción depende en gran medida de cómo se desarrolle el conflicto, de la resistencia del régimen iraní y de su fuerza militar y líneas de mando", apunta Norbert Rücker, estratega de Julius Baer. Con todo, este experto considera que "el escenario más temido no es el cierre del Estrecho de Ormuz, sino que se produzcan graves daños a una infraestructura clave para el petróleo y el gas de la región".
A este respecto, la petrolera saudí Aramco ha informado que su refinería de Ras Tanura ha sido objeto de un ataque con drones, según ha informado una fuente de la industria a CNBC. En consecuencia, la instalación ha sido cerrada por precaución.
Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote Bank, señala que hay que fijarse en el cuadro completo, ya que "casi el 70% de la producción mundial de petróleo" no se produce en la región y no necesita transitar por el Estrecho de Ormuz. "El shale estadounidense —que representa alrededor del 60–70% de la producción petrolera de EEUU y más del 20% del suministro mundial— también podría ayudar a mitigar el impacto", indica.
Por otro lado, la gasista Naturgy también está siendo una de las beneficiadas de la jornada, aunque sus subidas son mucho más moderadas. La compañía que comanda Francisco Reynés es otra de las compañías que está consiguiendo capitalizar este conflicto, apoyado en el subidón impresionante de los precios del gas, que hoy se han disparado más de un 20%.
"Pero, por supuesto, cuanto más tiempo persistan las tensiones —y cuanto más se extiendan geográficamente— mayor y más duradero será el impacto en los precios de la energía. Noticias recientes sugieren que Irán no está dispuesto a negociar con Estados Unidos, por lo que, por ahora, las tensiones parecen destinadas a continuar. Algunos analistas ya prevén que los precios del petróleo superen la marca de los 100 dólares por barril", añade Ozkardeskaya.
Según esta experta, uno de los factores a seguir serán los "efectos en cadena" que puede tener el repunte del crudo en las economías globales. Y es que los precios más altos de la energía tienen un impacto notable en la inflación, ya que suele representar alrededor del 8–10% de las cestas del IPC, pero "durante grandes shocks puede llegar a explicar entre un tercio y la mitad de la inflación general, con efectos indirectos que amplifican aún más el impacto".
"Esto, combinado con un IPP de EEUU significativamente superior a lo esperado el pasado viernes, sugiere que el último tramo hacia el objetivo del 2% de la Reserva Federal (Fed) podría ser incluso más complicado de lo previsto. En Europa, un período de aumento de los precios de la energía podría comprometer la reciente moderación de la inflación por debajo del objetivo del Banco Central Europeo (BCE). Dado que el crecimiento en la mayoría de las regiones aún se está recuperando de las tensiones derivadas de la pandemia, el comercio y la geopolítica, los riesgos de estanflación podrían resurgir dependiendo de cuánto duren las tensiones en Oriente Medio", concluye Ozkardeskaya.




