Wall Street rebota con fuerza ante un posible avance en las negociaciones de paz
Wall Street ha rebotado con fuerza este lunes (Dow Jones:+1,38%; S&P500:+1,15%; Nasdaq:+1,38%) tras una semana bajista marcada por la guerra en Oriente Próximo y el rally del crudo, dos factores que prometen seguir marcando el rumbo de los mercados en los próximos cinco días.

El motivo, nuevamente, tiene que ver con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha asegurado en una publicación en redes sociales que Washington e Irán han mantenido "conversaciones muy buenas y productivas" sobre una posible "resolución completa y total de nuestras hostilidades".
"Basándome en el tono y el carácter de estas conversaciones profundas, detalladas y constructivas, que continuarán durante toda la semana, he ordenado al Departamento de Guerra que posponga cualquier y todos los ataques militares contra plantas de energía e infraestructura energética iraní durante un periodo de cinco días, sujeto al éxito de las reuniones y discusiones en curso", ha indicado en Truth Social.
En declaraciones concedidas a CNBC, el presidente estadounidense ha indicado que las negociaciones con las autoridades iraníes han sido muy intensas y que mantiene la esperanza de que se pueda lograr algo muy sustancial, por lo que ha cancelado durante cinco días los ataques contra infraestructura energética iraní.
No obstante, Irán parece negar estas noticias. Según recogen distintos medios, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán habría asegurado que no hay negociaciones con Estados Unidos y acusan a Trump de intentar ganar tiempo.
Recordamos que Donald Trump dio este fin de semana un ultimátum de 48 horas para que Irán reabra el estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte global de petróleo. El plazo expiraba este lunes por la noche en Washington y, en caso de no cumplirse, Estados Unidos había prometido ataques contra instalaciones eléctricas iraníes. Irán, por su parte, no se amilanó. El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha advertido de que las instituciones financieras vinculadas a Estados Unidos que posean deuda pública estadounidense serán consideradas objetivos legítimos, junto a las bases militares. "Los bonos del Tesoro de EEUU están empapados en sangre iraní. Comprarlos es comprar un ataque contra sus sedes y activos", afirmó.
"Un cambio interesante: los mercados están reaccionando menos a los anuncios de Trump, tanto en redes sociales como en entrevistas, ya que EEUU está cada vez más aislado en este conflicto, con sus aliados occidentales reacios a intervenir. Al mismo tiempo, la narrativa ya no está completamente en manos de Washington, y ahora Irán está marcando las expectativas y el discurso sobre el terreno. Las esperanzas de un TACO (Trump Always Chickens Out, es decir, Trump Siempre se Acobarda) se están desvaneciendo", destaca Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote Bank.
TODOS LOS OJOS EN EL PETRÓLEO
Tras estos acontecimientos, el petróleo se ha dado la vuelta, con el barril de Brent cayendo hasta los 99,38 dólares (-11,47%) y el de WTI retrocediendo hasta los 88,27 dólares (-10,22%).
Entre tanto, el director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha advertido que "ningún país" será inmune a las consecuencias de este conflicto, que ya es peor que os shocks petroleros de 1973 y 1979 como las escaseces de gas derivadas de la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022. "Esta crisis, tal como están las cosas, equivale ahora a dos crisis del petróleo y un colapso del gas, todo junto", ha destacado Birol en un acto en Canberra.
Según Ozkardeskaya, las subidas del petróleo son "relativamente moderadas" en comparación con la apertura de la semana pasada. Esto, explica, se debe a tres factores: a que los mercados no están descontando ya una resolución rápida del conflicto; a que EEUU está tomando medidas "inusuales", como levantar sanciones al crudo ruso o iraní; y a que los precios más altos están alimentando los miedos a que aumente la inflación, lo que podría provocar que los bancos centrales tengan que adoptar una postura más restrictiva. En última instancia, añade, esto no hace más que elevar los riesgos de estanflación.
PREOCUPACIÓN POR LOS BANCOS CENTRALES
Como decimos, si hace solo unas el consenso estaba centrado en cuántos recortes de tipos llevarían a cabo los bancos centrales, ahora el mercado empieza a valorar incluso subidas.
"Y no solo en Europa o Reino Unido, donde el impacto del shock energético es más directo, sino también en Estados Unidos. Los bancos centrales, incluso aquellos que preferirían relajar condiciones, se ven empujados hacia una postura más restrictiva por una combinación incómoda vía inflación importada del lado de la energía y una memoria inflacionaria aún muy reciente", destaca Javier Molina, analista sénior de mercados de eToro.
Cabe recordar que la Reserva Federal (Fed) advirtió la semana pasada sobre los peligros que este conflicto entraña tanto para el crecimiento como para la inflación, al tiempo que dejó entrever que estaría dispuesta a subir los tipos de interés si fuese necesario. La Fed mantuvo los tipos sin cambios en el rango del 3,5%–3,75%, al tiempo que revisó sus previsiones para sugerir solo un recorte de tipos en 2026. Esto subraya una postura de política más prudente en comparación con las expectativas previas del mercado.
"En este escenario, el índice del dólar estadounidense (DXY) ha logrado mantener niveles clave de soporte y estabilizarse, ejerciendo presión sobre los activos de riesgo. La fortaleza del dólar, en contra de las expectativas anteriores de debilidad, ha contribuido a un posicionamiento más defensivo por parte de los inversores, especialmente en un entorno de liquidez global restringida", apunta Linh Tran, analista de mercado de XS.
Para Molina todos los escenarios posibles comparten un denominador común: la volatilidad. Según este experto, un escenario de estabilización exigiría una desescalada geopolítica clara y una relajación del precio del crudo, algo que ahora mismo no está garantizado. Así, el escenario más probable es uno de "prolongación del shock", con la energía presionando, los bancos centrales adoptando una postura firme y los mercados ajustando posiciones. De ser así, el riesgo que empieza a ganar peso es el de "un error de política monetaria, ya que subir tipos en un entorno de shock de oferta, como ya ocurrió en el pasado, amplificaría el deterioro económico".
Por ello, serán especialmente importantes los datos económicos que se conozcan esta semana, ya que muchos de ellos corresponderán a marzo, primer mes en el que se empezarán a ver los efectos de esta crisis. Atentos a los PMI servicios, manufacturas y compuesto que se conocerán mañana y el sentimiento del consumidor de la Universidad de Michigan, que ese publicará el viernes. Además, a lo largo de la semana hay programadas varias intervenciones públicas de miembros de la Fed.
"En este tipo de momentos, la ventaja no está en anticipar con precisión el próximo movimiento, sino en identificar qué variable está dominando el sistema. Ahora mismo, la cadena es clara: energía, inflación, bancos centrales, liquidez y, finalmente, riesgo. Entender ese orden es lo que permite no perderse en el ruido. Porque el mercado ya ha cambiado, aunque todavía no todos lo estén analizando como tal", sentencia Molina.
OTROS MERCADOS
En otros mercados, el euro ha ganado terreno frente al dólar (+0,37%, $1,1614). El oro y la plata han bajado: el primero se ha dejado un 3,62%, hasta 4.407 dólares, mientras que la segunda ha recortado un 0,44%, hasta 69,35 dólares. El rendimiento del bono estadounidense a 10 años ha retrocedido hasta el 4,336%. El bitcoin ha avanzado hasta los 70.764 dólares.




