ECOBOLSA - Starmer enfrenta su peor crisis por el caso Epstein: ¿puede caer el Gobierno británico?

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12/02/2026 06:00:00

Starmer enfrenta su peor crisis por el caso Epstein: ¿puede caer el Gobierno británico?

La tranquilidad vuelve a evaporarse en Reino Unido. Y es que la política interna ha regresado al primer plano macroeconómico en las últimas semanas, generando dudas sobre la continuidad de Keir Starmer como líder del Partido Laborista y, por tanto, como primer ministro. ¿Qué es lo que está pasando en las islas británicas?

Starmer enfrenta su peor crisis por el caso Epstein: ¿puede caer el Gobierno británico?

El origen de todo está en Peter Mandelson. Exministro en el Gobierno de Tony Blair, alto cargo en el Ejecutivo de Gordon Brown, antiguo comisario de Comercio de la Unión Europea (UE)… y exembajador en Estados Unidos de Reino Unido. Fue precisamente Starmer quien le nombró embajador en febrero de 2025 y quien lo destituyó nueve meses después, en septiembre, después de que se conociera su vinculación con el financiero estadounidense y pederasta convicto Jeffrey Epstein, que murió en prisión en 2019 mientras esperaba juicio por tráfico de menores.

Starmer aseguró que, si bien sabían de esa relación cuando se le nombró, Mandelson "mintió repetidamente" para restarle importancia. No obstante, la publicación de nuevos archivos de Epstein la semana pasada han desencadenado una serie de eventos que han dejado al primer ministro británico en jaque. Y es que el vínculo entre el pederasta y Mandelson sería más estrecho de lo que inicialmente se pensaba, incluso después de que Epstein se declarara culpable de inducir a una menor a la prostitución en 2008.

¿DIMISIÓN DE STARMER?

Estas revelaciones han provocado la dimisión de Morgan McSweeney, principal asesor de Starmer, artífice de su victoria electoral en 2024, jefe de Gabinete de Downing Street… y protegido político de Mandelson, así como impulsor de su nombramiento como embajador en Estados Unidos.

"La decisión de nombrar a Peter Mandelson fue errónea. Ha dañado a nuestro partido, a nuestro país y la confianza en la política misma. Cuando me preguntaron, aconsejé al primer ministro que hiciera ese nombramiento y asumo plena responsabilidad por ese consejo", indicó en un comunicado, al tiempo que pidió que el proceso de selección de altos funcionarios fuera "reformado fundamentalmente".

En los últimos meses, McSweeney se convirtió en un foco de críticas entre los diputados laboristas, quienes lo han culpado por errores estratégicos en política y en la comunicación de las mismas. Sin embargo, su cabeza no ha sido suficiente para apaciguar a la oposición y a los más críticos con Starmer. Tampoco la del director de comunicaciones del Ejecutivo británico, Tim Allan, quien también renunció a su cargo este lunes y cuya relación con Mandelson podría ser todavía más estrecha que la del propio McSweeney.

"Ya son demasiados errores", afirmó en rueda de prensa el líder laborista de Escocia, Arnas Sarwar. "No podemos permitir que los fracasos en el corazón de Downing Street signifique que continúen los fracasos también aquí en Escocia, porque las elecciones de mayo no son irrelevantes para la vida de los escoceses", añadió el hasta ahora aliado de Starmer, quien lideró las críticas públicas contra el primer ministro. Según fuentes de Financial Times, la acción de Sarwar, que parte tercero en las encuestas habría estado coordinada con Wes Streeting, secretario de Salud, quien es visto como uno de los principales candidatos a suceder a Starmer al frente del Partido Laborista.

Sin embargo, Starmer ha resistido el envite. El pasado lunes por la noche, el premier pidió más tiempo para llevar a cabo "cambios" para el país al dirigirse a su grupo parlamentario en su reunión semanal. "Después de haber luchado tan duro por la oportunidad de cambiar nuestro país, no estoy dispuesto a renunciar a mi mandato ni a mi responsabilidad con mi país", habría dicho Starmer, según medios locales. Asimismo, el líder laborista instó a sus compañeros de Ejecutivo a "continuar centrados en las prioridades de los británicos, principalmente aliviar la crisis por el coste de la vida" y aseguró que "el conjunto del laborismo" apoyará la candidatura de Sarwar en Escocia.

En dicho encuentro, los principales ministros británicos cerraron filas en torno al premier. La ministra de Economía, Rachel Reeves; el viceprimer ministro, David Lammy, así como los titulares de Exteriores y Defensa, Yvette Cooper y John Healey, respectivamente, mostraron su apoyo a Starmer. Por su parte, Pat McFadden, responsable de Trabajo y Pensiones, reconoció a Sky News que no sería "positivo" para el país "cambiar al primer ministro cada 18 meses", aunque sí subrayó que Starmer debería "asumir la responsabilidad de las decisiones que toma como primer ministro".

¿GIRO A LA IZQUIERDA?

No obstante, el bache no ha terminado de ser superado. Un reciente sondeo de Politico revela que el 52% de los ciudadanos británicos creen que Starmer debería abandonar el cargo, con solo un 19% de defensores de su permanencia como primer ministro de Reino Unido.

De aquellos que pidieron su renuncia, el 47% dijo que tenían otras razones más allá de este escándalo para pedir un cambio de liderazgo en Downing Street. Incluso entre los votantes laboristas, casi una cuarta parte (23%) creen que Starmer debería dimitir y prácticamente un tercio (32%) creen que Starmer debería quedarse, pero también cambiar de asesores.

Asimismo, algunas figuras destacadas de su partido han pedido más ambición en la aplicación de políticas de izquierdas a Starmer. Sin ir más lejos, Ed Miliband, actual secretario de Energía, ha instado a Starmer a aprovechar esta crisis como un "momento de cambio" y a mostrar "una mayor claridad de propósito", especialmente a la hora de abordar las desigualdades sociales. "Necesitamos más de eso. Él sabe que necesitamos más de eso. Creo que vamos a ver más de eso", subrayó. Por su parte, Andy Burnham, alcalde del Gran Manchester, exigió un gobierno "más audaz", centrado en la renacionalización de los servicios públicos y en la construcción de viviendas sociales.

El propio Miliband ha reconocido que la tregua dentro del Partido Laborista podría ser solo temporal, especialmente si los resultados en la elección parcial parlamentaria de Gorton y Denton el 26 de febrero, así como a los parlamentos de Escocia y Gales y a los consejos municipales de Inglaterra el 7 de mayo no acompañan… como parecen indicar las últimas encuestas.

"El Partido Laborista en su conjunto miró al borde del precipicio y pensó que lo correcto era apoyar a nuestro líder. El Partido Laborista evaluó las alternativas de seguir por la vía de unas elecciones internas caóticas, intentando deponer a un primer ministro, y dijeron no, eso no es para nosotros. En cierto sentido, fue un momento de peligro para el primer ministro. No lo niego", agregó Miliband, quien es visto como un potencial reemplazo de Starmer.

Diversos analistas cuestionan la viabilidad de un giro a la izquierda en el Partido Laborista

A esta terna de candidatos se suman los nombres de los ya mencionados Burnham y Streeting, así como de la ex viceprimera ministra, Angela Rayner, que dimitió el pasado otoño tras un escándalo fiscal relacionado con la compra de una vivienda. Burnham y Rayner son vistos, al igual que Miliband, como opciones más a la izquierda de Starmer, aunque los analistas tienen dudas con ambos.

En el caso del alcalde mancuniano, no está claro si sus exitosas políticas regionales podrían trasladarse a escala nacional, ya que socavarían las reformas llevadas a cabo por Reeves; en el caso de Rayner, porque sigue bajo investigación. No obstante, Kallum Pickering, economista jefe de Peel Hunt, cree que "su popularidad dentro del partido sugiere que podría ser capaz de consolidar a la izquierda con los moderados".

¿ES REALMENTE POSIBLE?

Pero no todo el mundo es tan optimista. "Desde el punto de vista de la imagen pública, impulsar una contienda por el liderazgo durante este periodo tan cargado para el partido podría reflejarse negativamente en los aspirantes. Además, por diversas razones, los acontecimientos recientes se han sucedido con tanta rapidez que muchos no están plenamente preparados para lanzar un desafío", explican los analistas de JP Morgan.

Janan Ganesh, editor asociado de FT, cree que Starmer debe continuar en el poder pese al "colapso de autoridad", como hicieron sus predecesores Gordon Brown o Theresa May, ya que la solución sería encumbrar a un laborista inclinado a la izquierda que, en su opinión, no resolvería los problemas del país. "Cuando figuras como Ed Miliband instan a Starmer a aplicar cambios, eso en el lenguaje laborista significa políticas que no logramos convencer al país de apoyar en 2015. O, de hecho, en 2017 o 2019", señala en una columna de opinión.

Para este articulista, Starmer ha demostrado "cierta aptitud" en política exterior y un nuevo primer ministro podría desestabilizar todavía más la situación, especialmente si se ve obligado a convocar elecciones. Además, Ganesh defiende que la impopularidad del Partido Laborista se debe principalmente a que "ha gobernado más a la izquierda de lo prometido". "Cualquiera que crea exactamente lo contrario, tiene una mente demasiado excéntrica como para ocupar el cargo más alto. Mejor un giro a la izquierda a regañadientes que uno entusiasta", apunta.

JP Morgan considera que un cambio de política es "inevitable", dada las malas valoraciones del Partido Laborista

En este sentido, JP Morgan recuerda que, tras el "mini-presupuesto" de la breve Lizz Truss y con el limitado margen fiscal actual, los mercados "son muy sensibles a cualquier indicio de modificación de los planes fiscales". "Cualquier señal en ese sentido podría tener repercusiones que afectaran negativamente a las perspectivas de liderazgo de los candidatos", señalan desde la firma neoyorquina.

Desde esta óptica, estos expertos creen que "ni siquiera durante el propio proceso de liderazgo" sea posible "calibrar con claridad" la dirección de la política fiscal. Pero, dadas las malas valoraciones actuales del Partido Laborista, algún cambio "parece, en última instancia, inevitable".

Si bien el presupuesto de marzo probablemente no tenga gran impacto fiscal ni político, existe "mucha mayor incertidumbre" en torno al de otoño, que sería "el momento más natural para modificar la política fiscal si llegara un nuevo líder". Sin embargo, añade JP Morgan, eso podría dar lugar a un "largo periodo de especulación" hasta que se conocieran los planes completos, y no se descartan llamados a un Presupuesto anticipado.

Para JP Morgan, un objetivo "atractivo" para algunos candidatos sería cancelar los recortes en términos reales al gasto no protegido que actualmente están programados para los ejercicios 2029-30 y 2030-31. Según la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR, por sus siglas en inglés), el gasto tendría que ser 21.000 millones de libras mayor en el curso 2030-31 (un 0,6% del PIB) para evitar una contracción de la economía. "La cuestión sería entonces cómo financiarlo", apuntan.

Según estos expertos, una relajación de las reglas fiscales podría ser favorecida por los candidatos más inclinados a la izquierda dentro del partido, lo que probablemente "implicaría mayores rendimientos" y sería un "acontecimiento relevante" para el mercado de deuda pública (gilts). En cambio, quienes apuesten por la reforma y por mantener las reglas podrían preferir nuevas subidas de impuestos como alternativa para financiar un mayor gasto. "En cualquier caso, el panorama sigue siendo muy incierto", subrayan.

"Si Gran Bretaña tuviera que haber aprendido algo en la última década, sería a examinar con más rigor la idea de cambio. Los defectos de la pertenencia a la UE nunca constituyeron un argumento suficiente para salir de ella. Lo odioso de los conservadores posteriores a 2016 nunca fue una buena razón para otorgar al Partido Laborista una victoria aplastante. Aquí hay una tercera oportunidad de aprender la lección. El fracaso de Starmer no es un argumento a favor de un nuevo líder", sentencia Ganesh.


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