La Cámara de Representantes aprueba una resolución para anular los aranceles de Trump a Canadá
La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó este miércoles una resolución para rechazar los aranceles impuestos por el presidente, Donald Trump, a Canadá, en una inusual reprimenda dentro del propio Partido Republicano contra una de las políticas económicas más emblemáticas del mandatario.

La medida salió adelante por 219 votos frente a 211, con varios republicanos sumándose a los demócratas. Solo un demócrata votó en contra. El texto, impulsado por el congresista demócrata Gregory Meeks, supone un revés para el presidente de la Cámara, Mike Johnson, aliado de Trump, que había intentado bloquear durante meses el debate sobre los aranceles.
El resultado refleja la creciente inquietud en el Congreso ante la agenda económica de la Casa Blanca en un contexto marcado por la preocupación por el coste de la vida de cara a las elecciones de mitad de mandato. También evidencia el control cada vez más ajustado de Trump sobre la estrecha mayoría republicana.
Trump advirtió durante la votación de que cualquier legislador republicano que se opusiera a los aranceles sufriría consecuencias electorales. "Cualquier republicano, en la Cámara o el Senado, que vote contra los ARANCELES sufrirá seriamente las consecuencias en las elecciones, incluidas las primarias. Los ARANCELES nos han dado seguridad económica y nacional", escribió en su red social.
Aun así, algunos republicanos —especialmente en distritos competitivos donde los gravámenes son impopulares— optaron por respaldar la iniciativa. El congresista Don Bacon afirmó haber votado "por principios" pese a los intentos de la Casa Blanca de cambiar su postura.
UNA MEDIDA CON POCAS OPCIONES DE PROSPERAR
El texto pasará ahora al Senado, que ya ha mostrado disposición a cuestionar otros aranceles del presidente. Sin embargo, todo apunta a que el esfuerzo será principalmente simbólico: Trump ha amenazado con vetar cualquier legislación contraria a su política comercial, lo que hace improbable que llegue a convertirse en ley.
Las resoluciones conjuntas necesitan la firma presidencial o una mayoría abrumadora para superar un veto, un escenario poco probable en el actual equilibrio político.
Más que forzar un cambio inmediato, la votación incrementa la presión sobre la Administración y obliga a los republicanos a posicionarse entre la lealtad al presidente y el rechazo a una política que muchos consideran perjudicial para consumidores, fabricantes y agricultores.
El debate llega además en un momento delicado para la relación comercial norteamericana. Trump sopesa en privado abandonar el acuerdo comercial con México y Canadá firmado durante su primer mandato, una decisión que podría elevar aún más las tensiones en la región. Actualmente, cerca del 80% de los bienes importados desde Canadá cumplen los criterios del tratado y están exentos de aranceles.




