El Spring Statement será una mera formalidad para Reeves, sin grandes cambios ni promesas
Este martes 3 de marzo se presenta la Declaración de Primavera, una mera formalidad para la ministra de Hacienda de Reino Unido, Rache Reeves, que quiere que sea un asunto discreto, no un evento político y económico, pues su deseo es que el Presupuesto de Otoño sea el único importante del año. ¿Qué esperan los analistas de este Spring Statement?

Coinciden en asegurar que no habrá grandes cambios fiscales ni promesas de gasto. En general, se estima que sea discreta y contenga poco más que las últimas previsiones económicas y fiscales de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR).
"Se espera que Reeves mantenga la Declaración de Primavera en un evento relativamente discreto. Se publicarán previsiones económicas actualizadas, pero no se esperan cambios fiscales importantes", señalan en Rabobank. "Si bien no prevemos cambios significativos en las perspectivas fiscales, observamos que los mercados británicos siguen siendo especialmente sensibles a la incertidumbre política", añaden en Danske Bank.
Para los expertos de TD Securities, "dada la proximidad de este evento con el Presupuesto de Otoño de noviembre y la reciente derrota en las elecciones parciales, no prevemos cambios importantes en las políticas ni en las perspectivas económicas".
También creen que el anuncio "probablemente será discreto" en ING, donde afirman que "es probable que las previsiones de la OBR no presenten grandes cambios".
"Puede que el pronóstico de primavera del martes enfatice que el panorama fiscal a corto plazo parece más prometedor, incluso si los desafíos a largo plazo no han desaparecido. La ministra de Hacienda procurará evitar que se repita la declaración del año pasado, donde los cambios en la asistencia social, financieramente modestos pero políticamente trascendentales, provocaron una enorme reacción política y, en última instancia, cambios radicales", indican.
Desde XTB, su directora de investigación, Kathleen Brooks, destaca que "ha habido un período muy tranquilo previo a la Declaración de Primavera. A diferencia de los meses de especulación en torno al Presupuesto de noviembre pasado, no ha habido especulaciones febriles sobre cambios en los impuestos y el gasto. Esto era de esperar. Reeves había dejado claro que solo quiere una actualización fiscal al año y la Declaración de Primavera" es una formalidad, no un evento político y económico".
Mientras, la OBR publicará sus previsiones actualizadas y se espera que estas sean "dispares", con una revisión al alza de la tasa de desempleo, al tiempo que aumentan las expectativas de que rebaje la previsión de crecimiento del año pasado del 1,3% al 1,1%, tras un segundo semestre flojo. Sin embargo, el crecimiento ha cobrado impulso considerablemente en 2026, por lo que "podría haber una mejora del crecimiento para 2026 para mitigar el impacto de un 2025 más débil".
Otros posibles ajustes positivos en las previsiones de la OBR incluyen que la inflación vuelva al objetivo del 2% esta primavera. Y "esto podría dar esperanzas de que 2026 sea el año en que la economía de Reino Unido se recupere de su crisis".
Pero considera que quizás la mejor noticia provenga de las previsiones fiscales: "En noviembre pasado, la OBR previó un margen fiscal de 21.700 millones de libras. Se espera que se mantenga, después de que Reino Unido registrara un superávit presupuestario récord de 30.400 millones de libras. Además, los costes del servicio de la deuda fueron 4.000 millones de libras inferiores a las estimaciones de la OBR. El gasto diario del Gobierno central se redujo un 0,7% en comparación con el año anterior y el endeudamiento neto del sector público también se redujo un 11,5% en comparación con 2024".
También se espera que las ventas de bonos del Estado para el año fiscal 2026/27 se reduzcan un 20%, hasta los 245.000 millones de libras, su nivel más bajo en tres años.
"En general, si este evento es tan discreto como espera Reeves, no esperamos una gran reacción del mercado. Sin embargo, si las previsiones de la OBR pintan un panorama sombrío para la economía de Reino Unido, con el desempleo en aumento y la recaudación fiscal en descenso, la libra esterlina y los bonos del Estado serán vulnerables", expresa Brooks.
Finalmente, Grant Slade, economista de Morningstar, vaticina una Declaración de Primavera "bastante monótona este año, sin ajustes sustanciales en las políticas de gasto o tributarias".
"Más allá del deseo del Gobierno de proyectar una sensación de estabilidad política, la Declaración de Primavera de este año marca la primera vez que la OBR no publicará una evaluación formal del progreso del Gobierno respecto a sus reglas fiscales. La idea es encomiable y busca frenar la volatilidad de la política fiscal reduciendo las evaluaciones de las reglas fiscales a una por año. En realidad, la simple eliminación de una evaluación de las reglas fiscales en marzo podría no cambiar el grado de volatilidad política que observamos cada primavera. Esto se debe a que la OBR seguirá proporcionando una perspectiva económica y fiscal actualizada cada marzo. Si las perspectivas de la OBR empeoran, será difícil para Reeves no ajustar las políticas tributarias o de gasto para indicar el cumplimiento de las reglas fiscales autoimpuestas por el gobierno, independientemente de si han sido evaluadas formalmente por la OBR o no", dice.
Si bien no espera cambios importantes en las políticas, sí que cree que podríamos ver algunos ajustes menores en el gasto, concluye.




