El crudo se gira: EEUU dice que está dejando pasar petroleros iraníes por Ormuz
El petróleo se ha girado este lunes y ha caído, aunque el Brent se mantiene pegado a los 100 dólares por barril, después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, haya asegurado que Estados Unidos está permitiendo el paso de petroleros iraníes por el estrecho de Ormuz. Esto, tras la escalada del conflicto en Oriente Medio y los ataques ordenados por Washington contra objetivos iraníes en la isla de Kharg, uno de los principales centros de exportación de crudo del país.

La referencia internacional del petróleo se ha situado en los 99,90 dólares (-3,14%), mientras que el crudo estadounidense ha retrocedido a los 93,13 dólares por barril (-5,60%).
"Los barcos iraníes ya han zarpado, y hemos permitido que eso suceda para abastecer al resto del mundo", ha señalado Bessent en una entrevista en CNBC. "Creemos que los iraníes están abriendo el mercado de forma natural, y por ahora no nos importa. Queremos que el mundo esté bien abastecido".
Por otro lado, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha asegurado que está dispuesta a liberar más reservas estratégicas de petróleo "si es necesario", tras la decisión anunciada el miércoles pasado de poner en el mercado 400 millones de barriles para paliar el impacto de la guerra en Irán. "A pesar de esta enorme liberación, todavía nos quedan muchas reservas", ha afirmado el director ejecutivo del organismo, Fatih Birol.
Todo ello, a medida que la tensión en el mercado energético se intensificaba a primera hora después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenara ataques contra activos militares iraníes en Kharg. Aunque las instalaciones petroleras no resultaron dañadas, el mandatario advirtió de que Washington podría atacar directamente la infraestructura energética de la isla si Irán continúa atacando petroleros en el estratégico estrecho de Ormuz.
La isla de Kharg canaliza aproximadamente el 90% de las exportaciones de crudo de Irán, lo que la convierte en una infraestructura clave para el suministro energético mundial. Según datos de la OPEP, el país produce alrededor de 3,2 millones de barriles diarios y exporta cerca de 1,5 millones.
Los analistas advierten de que un ataque directo contra el terminal petrolero de la isla podría interrumpir buena parte de esas exportaciones y desencadenar represalias contra infraestructuras energéticas regionales o contra el tráfico marítimo en el Golfo Pérsico.
El estrecho de Ormuz, una de las rutas más estratégicas del comercio energético global, sigue siendo el principal foco de preocupación. Antes del inicio de la guerra, alrededor del 20% del petróleo mundial transitaba por este estrecho que conecta el Golfo Pérsico con los mercados internacionales. Los ataques a petroleros en la zona han reducido de forma significativa el tráfico marítimo y han elevado el riesgo de interrupciones en el suministro. Como resultado, el precio del crudo ha subido más de un 40% desde el inicio del conflicto hace tres semanas.
Ni siquiera la decisión de más de 30 países de liberar cerca de 400 millones de barriles de reservas estratégicas ha logrado calmar completamente al mercado. La Agencia Internacional de la Energía ha coordinado esta medida de emergencia para compensar parte del impacto sobre la oferta.
EL PETRÓLEO, TERMÓMETRO DEL CONFLICTO
Los analistas coinciden en que el petróleo se ha convertido en el principal indicador de la evolución de la guerra. Desde XTB destacan que el comportamiento del crudo refleja directamente el grado de tensión geopolítica en la región.
En las últimas semanas, tres factores han dominado claramente el comportamiento de los mercados: el repunte del precio del petróleo, el bloqueo del estrecho de Ormuz y la incertidumbre sobre la duración del conflicto con Irán.
Este escenario está empezando a tener consecuencias más amplias en los mercados financieros. Según destacan los analistas de Link Gestión, el encarecimiento de la energía y el temor a que el conflicto se prolongue están llevando a los inversores a reducir exposición a activos de mayor riesgo y a replantearse las expectativas sobre la evolución de la inflación y de los tipos de interés. Si el petróleo se mantiene en niveles elevados durante más tiempo, el impacto podría trasladarse de nuevo a los precios y complicar las decisiones de los bancos centrales en los próximos meses.


