Nueva Zelanda mantiene tipos y alerta de más inflación por el shock energético
El banco central de Nueva Zelanda ha decidido este miércoles mantener sin cambios su tipo de interés oficial (OCR) en el 2,25%, en un contexto marcado por el deterioro del entorno global tras la escalada del conflicto en Oriente Medio.

La autoridad monetaria reconoce que los acontecimientos recientes han "alterado materialmente" las perspectivas económicas, con un doble impacto: mayor inflación en el corto plazo y un debilitamiento de la actividad. En concreto, prevé que el encarecimiento del petróleo y de los productos energéticos impulse los precios en los próximos meses, mientras que el crecimiento económico se resiente por el aumento de costes y la incertidumbre.
El organismo subraya que la interrupción de las cadenas globales de suministro, derivada del conflicto, está elevando de forma significativa los precios del crudo y de los derivados del petróleo, lo que ya se está trasladando a la inflación. En este sentido, anticipa que el IPC podría situarse en torno al 3% en el primer trimestre y repuntar hasta el 4,2% en el segundo.
Al mismo tiempo, advierte de que la economía perderá impulso a corto plazo. El encarecimiento del combustible está reduciendo los márgenes empresariales y el poder adquisitivo de los hogares, mientras que la incertidumbre global pesa sobre la inversión. De hecho, los indicadores recientes apuntan a un deterioro de la actividad empresarial y de la confianza desde el inicio del conflicto.
Pese a este escenario, el banco central ha optado por no mover tipos, al considerar que debe equilibrar el riesgo de una inflación más persistente con el peligro de frenar en exceso la recuperación económica. En este sentido, recuerda que la economía neozelandesa aún muestra debilidad y capacidad ociosa, lo que podría limitar el traslado completo del shock energético a los precios.
No obstante, el organismo se muestra vigilante ante posibles efectos de segunda ronda, especialmente si el aumento de los costes energéticos acaba trasladándose a salarios y a las expectativas de inflación a medio plazo. En ese caso, advierte de que serían necesarias subidas de tipos "decisivas y oportunas".
En el plano global, la institución destaca que la volatilidad financiera ha aumentado, con caídas en las bolsas, apreciación del dólar y repunte de las expectativas de tipos. Aunque, por ahora, la mayoría de los bancos centrales han optado también por mantener sin cambios sus políticas monetarias.




