Julius Baer llama a la calma: "Es improbable que Europa se quede sin combustible para aviones"
"Así como Australia no se quedó sin diésel, es improbable que Europa se quede sin combustible para aviones". Es el llamamiento a la calma que ha realizado Norbert Rücker, director de Investigación Económica y Next Generation de Julius Baer, ante el estancamiento comercial derivado de los constantes cierres del estrecho de Ormuz.

Con todo, el experto ve esencial que el comercio a través de esta vía marítima clave debe "revitalizarse eventualmente" para evitar una crisis mayor. "El conflicto es más duradero de lo previsto inicialmente y está agotando las reservas de forma más persistente".
No obstante, pone el foco en que la rápida activación de rutas alternativas para salir de Oriente Medio, el superávit previo a la escalada, el comercio restante a través del estrecho de Ormuz (los tránsitos se han reactivado recientemente) y la destrucción parcial de la demanda en algunos mercados emergentes, parecen reducir significativamente el impacto en el suministro.
"Mientras tanto, y dos meses después del inicio del conflicto, el comercio de petróleo se ha restablecido en gran medida y las cadenas de suministro alternativas mitigan la escasez de combustible más aislada y menos visible fuera de los principales centros comerciales. Esta estabilización del comercio a través de nuevas rutas parece confirmarse por la moderación de las tarifas de los buques cisterna y los márgenes de refinación con respecto a los máximos anteriores", indica Rücker.
Por ello, considera que la reactivación del comercio de petróleo debería evitar la escasez aislada de combustible. "Basándonos en estas observaciones, no prevemos que el mercado petrolero se dirija hacia una crisis de suministro. Por supuesto, no hay normalización sin un comercio sin restricciones en torno al estrecho de Ormuz".
Aunque desde Julius Baer avisan que, dado el frágil alto el fuego, el estancamiento de las negociaciones y la persistencia de los enfrentamientos, es probable que los tránsitos por Ormuz sigan restringidos durante más tiempo. "El déficit de suministro aumenta a medida que el conflicto se prolonga y comienza a reducir las reservas más allá de la eliminación del superávit previo a la crisis y de la absorción de las liberaciones de las reservas estratégicas".
De hecho, el almacenamiento comercial sigue viéndose afectado de forma más duradera, lo que supone un cambio menor pero importante en el panorama del mercado petrolero. En consecuencia, elevan su previsión a tres meses a 75 dólares por barril, por encima de lo que estiman el precio de referencia a largo plazo del petróleo.
Además, subrayan que con los daños a la infraestructura controlados y facilitando una rápida recuperación de la producción, el almacenamiento en el Golfo Pérsico a plena capacidad y el optimismo excesivo del mercado y la posición de los futuros, cualquier disminución del conflicto debería ir acompañada de un rápido retroceso de los precios. "Dicho esto, la incertidumbre persiste por el momento, y aún no está claro cómo se reactivará el comercio a través del estrecho de Ormuz, con o sin la influencia de la situación política", concluye Rücker.




