Irán nombra líder supremo a Mojtaba Jamenei, hijo del ayatolá, y eleva el riesgo de una guerra prolongada
Irán ha designado a Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido ayatolá Alí Jamenei, como nuevo líder supremo del país en plena escalada del conflicto en Oriente Medio. La elección se produjo tras una "votación decisiva" en la Asamblea de Expertos, según informó la agencia semioficial Fars.

Mojtabá Jamenei, de 56 años, asume así el máximo poder político y religioso de la República Islámica en un momento de máxima tensión regional. La Guardia Revolucionaria iraní aseguró en un comunicado su lealtad al nuevo líder, mientras Teherán continuaba lanzando ataques contra varios países en el noveno día de guerra.
La designación del nuevo líder también está teniendo repercusiones en los mercados financieros y ha provocado que el petróleo se dispare por encima de los 100 dólares el barril. La analista sénior de Swissquote, Ipek Ozkardeskaya, vincula la reacción del mercado energético al deterioro del escenario geopolítico tras este nombramiento. "La decisión sugiere que Irán no dará marcha atrás ante Estados Unidos, lo que apunta a una guerra potencialmente prolongada en Oriente Medio", advierte.
En paralelo, varios estados del golfo Pérsico siguieron enfrentándose a misiles y drones iraníes. Kuwait aseguró haber interceptado tres misiles balísticos y destruido dos drones, mientras otros dos aparatos no tripulados impactaron cerca de su aeropuerto internacional, provocando explosiones en depósitos de combustible.
Israel, por su parte, intensificó sus operaciones militares contra infraestructuras iraníes. Aviones israelíes atacaron depósitos de combustible en las zonas de Kuhak y Shahran, en Teherán, así como en la ciudad cercana de Karaj. Las autoridades iraníes pidieron a los ciudadanos permanecer en interiores y usar mascarillas por la contaminación generada tras las explosiones.
Según el ejército israelí, en las últimas 24 horas se han alcanzado cerca de 400 objetivos en el oeste y el centro de Irán. El ministro de Energía israelí, Eli Cohen, advirtió además de que refinerías y centrales eléctricas iraníes se encuentran entre los posibles objetivos militares.
Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria iraní aseguró que las fuerzas armadas del país tienen capacidad para sostener al menos seis meses de guerra de alta intensidad al ritmo actual de enfrentamientos. Además, anticipó que en los próximos días comenzarán a utilizar misiles de largo alcance más avanzados y menos habituales.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó que había ordenado al ejército no atacar a países que no participen directamente en los ataques contra la República Islámica y pidió disculpas a algunos estados vecinos. Sin embargo, Teherán continuó respondiendo a los bombardeos recibidos desde el exterior.
El conflicto también está empujando a Washington a considerar una mayor implicación militar. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su administración está evaluando ampliar los ataques contra Irán.
Además, según varios diplomáticos citados por medios estadounidenses, el Gobierno estudia la posibilidad de desplegar fuerzas especiales para hacerse con el uranio enriquecido de Irán cercano al nivel necesario para fabricar armas nucleares.
"Todavía no hemos ido a por él, pero es algo que podríamos hacer más adelante", señaló Trump durante una comparecencia a bordo del Air Force One.
En paralelo, el Departamento de Estado ordenó la salida del personal estadounidense en Arabia Saudí ante el aumento de la amenaza en la región, una decisión que refleja la creciente preocupación por la seguridad en Oriente Medio.




