La inflación de Alemania avanza hasta el 2,9% en abril por el repunte del precio de la energía
El repunte del precio de la energía hace que la inflación de Alemania sitúe su tasa interanual en el 2,9% en abril, dos décimas por encima, según los datos preliminares de Destatis, la oficina federal de estadística.

Aunque por debajo de la previsión, supone la mayor subida de los precios desde 2024.
Por componentes, destaca la influencia en el Índice de Precios de Consumo (IPC) de la energía, cuyo coste sube un 10,1% respecto al mismo mes del año anterior, en comparación con el aumento del 7,2% registrado en marzo. Representa el mayor aumento de los precios de la energía desde febrero de 2023.
Del resto, los alimentos se encarecieron un 1,2%, tres décimas más, los bienes aumentaron su coste un 2,9%, seis décimas más, y el precio de los servicios se moderó cuatro décimas, hasta el 2,8%.
Por su parte, la tasa de inflación subyacente, es decir, excluyendo alimentos y energía, se coloca en el 2,3%, lo que supone un descenso de dos décimas.
"La inflación alemana aumentó en abril, pero ligeramente menos de lo previsto, ya que el impacto inflacionario sigue siendo, por el momento, un fenómeno aislado derivado del aumento de los precios de la energía", comentan los analistas de ING,
Como explican, "el aumento de abril se debió casi exclusivamente al alza de los precios de la energía. Sin embargo, en los próximos meses se producirán efectos colaterales en los costes del transporte, los precios de los alimentos y otros productos industriales".
"Huelga decir que, cuanto más se prolongue la guerra en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz, mayor será la probabilidad de que la conmoción inicial en los precios de la energía no solo tenga efectos colaterales, sino que también pueda ir acompañada de fricciones adicionales en la cadena de suministro y, a su vez, de una espiral inflacionaria que se retroalimente", afirman.
En su opinión, "todo apunta a que la inflación alemana aumentará aún más, hasta situarse en torno al 4% en verano, pero cualquier incremento superior a ese nivel requeriría precios del petróleo aún más altos y un estímulo fiscal sustancial para compensar la menor demanda".




