ECOBOLSA - Las empresas europeas, en jaque por Irán: así pueden protegerse de la subida del petróleo

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17/03/2026 10:31:26

Las empresas europeas, en jaque por Irán: así pueden protegerse de la subida del petróleo

Las empresas europeas están en jaque ante la escalada de los precios del petróleo, sobre todo aquellas que pertenecen a sectores con mayor consumo energético, que están empezando a notar ya las consecuencias del cierre de facto del estrecho de Ormuz, por donde pasa alrededor del 20% del crudo que sustenta la demanda mundial. Así pueden protegerse de la subida del oro negro y otras materias primas.

Las empresas europeas, en jaque por Irán: así pueden protegerse de la subida del petróleo

"Los altos precios de la energía han afectado con mayor dureza a sectores europeos como la aviación, el transporte marítimo y la industria química", destacan los estrategas de ING en una nota, en la que explican que pese a todo, Europa "debería estar mejor preparada para afrontar precios de la energía más elevados que durante la crisis energética de 2022".

¿Por qué? Pues porque a pesar de que la exposición al crudo no se distribuye de manera uniforme entre los sectores, ahora mismo "incluso los sectores con mayor consumo energético se encuentran en una mejor posición" que cuando se produjo la invasión rusa de Ucrania.

En cualquier caso, en el banco holandés creen que hay formas de protegerse ante la situación en Oriente Medio. "Dado que los márgenes de beneficio suelen ser reducidos y muchos sectores son intensivos en energía, las empresas deben monitorear de cerca los precios de la energía" para poder protegerse adecuadamente.

ING destaca que hay varias estrategias que las empresas pueden seguir para mitigar las fluctuaciones de precios. "Todas tienen sus ventajas y desventajas, y la mayoría de las empresas utilizan una combinación de ellas", explican, aunque cabe tener en cuenta que "la exposición, la tolerancia al riesgo y la situación del mercado varían para cada empresa".

Estas son las cuatro formas de protegerse que pueden adoptar las empresas europeas frente al conflicto de Irán, según los expertos del banco:

1. Minimizar el consumo de energía: "Al utilizar procesos de producción energéticamente eficientes, se reduce la cantidad de energía consumida y, por consiguiente, la vulnerabilidad a las subidas de precios", destacan. Las aerolíneas, por ejemplo, están invirtiendo en aviones más eficientes energéticamente. Sin embargo, "esta estrategia requiere tiempo y es menos adecuada para mitigar el impacto inmediato de los altos precios de la energía".

2. Utilizar una cláusula de ajuste de precios: "Esto permite a las empresas trasladar los aumentos de precios de la energía al cliente". Se utiliza principalmente en los mercados B2B, dicen los analistas de ING, que remarcan que las cláusulas de precio con consumidores privados (B2C) "son más difíciles de lograr y, por lo tanto, no son comunes".

3. Adquisición directa de insumos: por otro lado, indican, "las empresas pueden adquirir directamente insumos que son muy vulnerables a las fluctuaciones del precio de la energía al momento de cerrar un acuerdo de venta", lo que "garantiza el precio de la energía calculado al momento de cerrar el trato".

"Pueden acordar el precio con un proveedor y asegurar la entrega de los insumos de alto consumo energético cuando se necesiten en el proceso de producción", explican, aunque recuerdan que los proveedores "a veces se muestran reacios a firmar contratos a largo plazo, ya que el riesgo de precio recae sobre ellos".

4. Futuros de materias primas: por último, "si las estrategias anteriores no son viables, una cobertura con futuros de materias primas es una opción", comentan desde ING. Sin embargo, también reconocen que los futuros "son productos financieros complejos que requieren un conocimiento profundo y un seguimiento constante" que puede actuar como hándicap para muchas empresas.

IMPACTO SECTOR A SECTOR

"El impacto del aumento de los precios de la energía varía según el sector y la cantidad y el tipo de energía utilizada. La aviación y el transporte marítimo, por ejemplo, se encuentran entre los sectores con mayor consumo energético", destacan estos estrategas.

Y es que, explican, "dependen principalmente de productos petrolíferos refinados, cuyos precios han aumentado" considerablemente desde el estallido del conflicto. "Muchos sectores manufactureros también consumen cantidades significativas de energía, dependiendo cada vez más del gas y la electricidad para generar calor y como materia prima en el proceso de producción", señalan.

Por el contrario, otros sectores como la construcción, el comercio minorista y la sanidad "son menos intensivos en energía", por lo que se verán menos afectados por todo lo que está ocurriendo en Irán.

"El actual aumento de precios debido al conflicto en Oriente Medio podría suponer un nuevo revés para la industria europea, que apenas comienza a recuperarse", apuntan los estrategas de ING, que no obstante insisten en que muchas industrias usan ahora menos petróleo y/o gas que hace unos años.

Entre ellas destaca la industria química, que presenta ahora una menor intensidad energética. Según el banco holandés, esto puede deberse a dos razones: primero, a que las empresas "han invertido en una producción más eficiente energéticamente, tanto como consecuencia de los altos precios de la energía como de los objetivos de sostenibilidad".

Y para muestra, un botón. "BASF está construyendo la bomba de calor industrial más grande del mundo, que utiliza el calor residual de una planta de craqueo de vapor para generar vapor a alta presión para procesos químicos".

Otro actor importante en el sector químico, INEOS, "está poniendo en marcha una innovadora planta de craqueo en Amberes que convierte el etano en etileno, uno de los productos químicos básicos más utilizados en el mundo", y "será significativamente menos intensivo en energía que las instalaciones más antiguas debido al uso de etano en lugar de nafta como materia prima", destacan estos analistas.

En segundo lugar, señalan desde ING, el sector químico europeo "está experimentando una transición gradual de productos químicos a granel menos intensivos en energía a productos especializados de mayor valor". Esto, unido a que un número "considerable" de plantas relativamente intensivas en energía también han cerrado debido a su menor competitividad, ofrece una fotografía clara de lo que está pasando, dicen desde ING.

Además, los expertos del banco holandés ven un "patrón similar" en los metales, y es que "los productores más intensivos en energía han reducido más su producción".

"La actividad productiva también se ha vuelto más flexible", añaden estos analistas, que recuerdan que la fundición de zinc Nyrstar, por ejemplo, "produce más cuando los precios de la electricidad son bajos y menos cuando son altos", sin olvidar que "parte de la producción con alto consumo energético se ha trasladado al extranjero".

En cuanto al sector de los transportes, desde ING apuntan que la disminución de la intensidad energética en el transporte por carretera y la aviación "es coherente con las importantes mejoras de eficiencia logradas en el sector".

"Muchas empresas de transporte por carretera y aerolíneas han renovado su flota con camiones de carga (eléctricos) o aeronaves de nueva generación más eficientes energéticamente", apuntan los analistas del banco.

Hablan de aviones de nueva generación como la serie Airbus A320neo, que consumen hasta un 20% menos de combustible por pasajero-kilómetro. "Sin embargo, el transporte marítimo ha aumentado su consumo energético en los últimos años debido a las rutas más largas derivadas de las sanciones a Rusia y la necesidad de evitar el Mar Rojo, así como a una navegación más rápida y menos eficiente", dicen.

"Los cambios en los patrones comerciales han incrementado aún más la ineficiencia, contrarrestando las ventajas de mejores motores y combustibles alternativos", apuntan. Y el transporte fluvial "también ha experimentado menores tasas de ocupación promedio de grandes buques, debido principalmente a la mayor variabilidad de los niveles de agua en el Rin".

En cualquier caso, insisten, las empresas "están ahora mejor preparadas para afrontar precios de la energía más altos que en 2022". "En aquel entonces, los responsables de la toma de decisiones corporativas estaban acostumbrados a precios relativamente bajos y estables; hoy aún recuerdan vívidamente la crisis energética de ese año", afirman.

Y por eso muchas "han adoptado medidas estructurales para reducir su exposición, como invertir en eficiencia energética, electrificar los procesos de producción, aumentar el uso de energías renovables y suscribir contratos energéticos a largo plazo".

"Para la energética alemana Uniper, su fuerte dependencia de Gazprom estuvo a punto de provocar su quiebra en 2022. Desde entonces, Uniper ha diversificado su suministro de gas mediante contratos de GNL (gas natural licuado) para reducir el riesgo de concentración", de forma que "ahora, entre sus proveedores, se incluyen empresas de Estados Unidos, Canadá y Europa".

Como resultado de todo esto, "un aumento repentino en los precios de la energía tiene un impacto menos disruptivo en el desempeño de muchas empresas hoy en día, lo que las hace más resilientes ante la renovada volatilidad en los mercados energéticos", concluyen.


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