El dólar y el franco suizo suben y se reafirman como refugio ante la crisis de Irán
El dólar vuelve a consolidarse como activo refugio en medio de la escalada bélica entre EEUU, Israel e Irán. Tras los ataques del fin de semana y el repunte inmediato del petróleo, los inversores han girado hacia activos considerados seguros, impulsando al billete verde frente a sus principales cruces, mientras el euro pierde terreno y las divisas más expuestas a la energía sufren mayor presión.

El euro ha llegado a caer un 0,3% en la apertura asiática y sigue ampliando pérdidas. En estos momentos, el cruce euro/dólar cotiza en 1,169, con un descenso del 1,04%. El franco suizo también avanza con fuerza y ha marcado su nivel más alto frente al euro desde 2015. La libra esterlina y el dólar australiano ceden más de un 0,5%, y el yuan offshore también retrocede, reflejando la vulnerabilidad de las economías importadoras de energía. El crudo se dispara un 8%, convirtiéndose en el principal canal de transmisión del shock geopolítico hacia los mercados financieros.
Desde ING subrayan que el impacto en divisas ha sido, por ahora, "relativamente contenido", pero claramente favorable al dólar. Identifican tres canales que explican este movimiento. El primero es la geometría energética: EEUU es hoy un gran productor y exportador de energía, mientras que Europa y gran parte de Asia dependen de las importaciones. Cuando el Brent sube entre un 10% y un 12% y el gas natural europeo abre con alzas del 25%, no es solo una historia de materias primas, sino de balanza por cuenta corriente. El encarecimiento del combustible deteriora los términos de intercambio de las economías importadoras, debilitando sus monedas.
EEUU es hoy un gran exportador de energía, mientras que Europa y gran parte de Asia dependen de las importaciones
El segundo canal es monetario. El repunte del petróleo complica el último tramo hacia el objetivo del 2% de la Reserva Federal (Fed). Los futuros sobre fondos federales ya reflejan dudas sobre la posibilidad de dos recortes de tipos este año. Si la Fed retrasa o limita el ciclo de bajadas por el impacto inflacionista de la energía, el dólar gana atractivo por diferencial de tipos. ING advierte de que el mercado de divisas seguirá muy pendiente del tramo corto de la curva estadounidense: un aplanamiento bajista sería claramente favorable al billete verde.
El tercer canal es el de los flujos globales. El entorno reciente de dólar más débil y expectativas de recortes había favorecido la entrada de capital en mercados emergentes. Sin embargo, un escenario de energía cara y tipos estadounidenses más altos durante más tiempo podría revertir ese círculo virtuoso, reduciendo el apetito por riesgo y reforzando al dólar como destino de capital.
Stephen Innes resume el movimiento con una metáfora clara: el dólar "bebe primero cuando el petróleo sube". A su juicio, no se trata de un pánico desordenado, sino de una repricing estructural que distingue entre economías energéticamente aisladas y economías expuestas. Cuando sube la factura energética, las divisas de países importadores pagan el coste.
El euro, en particular, se encuentra en una posición delicada. ING señala que los inversores estaban sobreponderando activos europeos en un contexto de recuperación industrial, pero el fuerte repunte del gas natural obliga a reevaluar ese optimismo. Sin una desescalada temprana, el cruce euro/dólar podría retroceder hacia la zona de 1,15. Europa afronta además la temporada de reposición de reservas de gas con niveles históricamente bajos, lo que aumenta la sensibilidad a cualquier tensión adicional en precios.
Mientras tanto, el oro se aproxima a los 5.400 dólares por onza y los bonos del Tesoro estadounidense también reciben flujos de refugio, con la rentabilidad del bono a 10 años moviéndose a la baja. Sin embargo, si el conflicto se prolonga y el petróleo permanece elevado, el riesgo inflacionista podría limitar el margen de caída de las tires y mantener la volatilidad en los mercados.




