Actas del BCE: el nivel actual de tipos ofrece "suficiente flexibilidad" para actuar en tiempos de incertidumbre
Las actas de la última reunión del Banco Central Europeo (BCE), celebrada a principios de febrero, recogen que el nivel actual de los tipos de interés ofrece "suficiente flexibilidad" para actuar en tiempos de incertidumbre. En ese encuentro, el organismo decidió mantener los tipos en el 2% ante unas perspectivas que "siguen siendo inciertas".

El pasado 5 de febrero, todos los miembros del Consejo de Gobierno apoyaron dejar sin cambios los tres tipos de interés clave del BCE y reiteraron la determinación de garantizar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo.
Según señala el texto, las perspectivas de inflación se mantuvieron "más inciertas de lo habitual, con la persistente posibilidad de fuertes shocks de inflación y crecimiento en ambas direcciones". Además, "los acontecimientos de las últimas semanas y los que se avecinan pusieron de relieve la probable persistencia de una elevada incertidumbre e imprevisibilidad, gran parte de la cual podría considerarse una incertidumbre radical".
"Las perspectivas seguían siendo inciertas, debido en particular a la persistente incertidumbre sobre la política comercial mundial y las tensiones geopolíticas. Dicha incertidumbre también podría justificar mantener sin cambios los tipos de interés para observar la evolución de los diversos riesgos en los próximos meses. En particular, el nivel actual de los tipos de interés oficiales ofrecía suficiente flexibilidad para actuar en respuesta a shocks, considerando los riesgos bilaterales de inflación y una amplia gama de posibles escenarios", indica el organismo.
Según las actas, todo esto permite al Consejo de Gobierno "ser paciente", aunque esto "no debe interpretarse como vacilación ni asimetría": "En general, el BCE se encuentra en una buena posición desde el punto de vista de la política monetaria, pero esto no significa que su postura debiera considerarse estática".
De hecho, el documento destaca que "este entorno exige una evaluación cuidadosa del cambiante panorama de riesgos". Sin embargo, considerando las sorpresas recientes en los datos, es "importante permanecer atentos no solo a los principales riesgos, sino también a las sutiles tendencias que podrían desviar gradualmente la trayectoria proyectada de la inflación hacia el objetivo".
En este sentido, aunque las nuevas proyecciones del personal técnico en marzo proporcionarán más información, se expresó la opinión de que los tipos de interés podrían mantenerse en sus niveles actuales durante un "período prolongado, siempre que los datos recientes no indicaran cambios significativos en las perspectivas de inflación de referencia ni en el balance de riesgos en torno a ellas".
Desde el BCE se insiste en que las futuras decisiones seguirán basándose en su evaluación de las perspectivas de inflación y los riesgos que la rodean, a la luz de los nuevos datos económicos y financieros, así como de la dinámica de la inflación subyacente y la solidez de la transmisión de la política monetaria.
"El Consejo de Gobierno también seguirá aplicando un enfoque basado en los datos y reunión por reunión para determinar la orientación adecuada de la política monetaria, sin comprometerse previamente con una trayectoria de tipos de interés específica", remarcan las actas.
EL DEBATE SOBRE NUEVOS RECORTES DEBERÍA DESCARTARSE
Los analistas de ING comentan que las actas de la reunión de febrero del BCE "reflejan un amplio debate con opiniones claramente divergentes, en particular sobre las perspectivas de inflación o los riesgos para ellas. En resumen, los miembros parecen coincidir en una mayor incertidumbre derivada de los acontecimientos mundiales, pero con una economía relativamente resiliente y, por el momento, unas perspectivas de inflación relativamente estables. La famosa "buena posición" del banco central se mencionó tres veces y es evidente que al menos algunos de sus miembros habían comenzado a contemplar recortes de tipos más adelante, lo que subraya la simetría del objetivo de inflación del BCE".
Por otra parte, destacan que hubo "un interesante debate sobre el tipo de interés neutral, que algunos miembros del BCE parecen considerar que ha vuelto a subir. Sin embargo, con todo lo que ocurre en Oriente Medio, este debate no cobrará mayor impulso de forma inminente".
De cara al futuro, el panorama macroeconómico habrá cambiado sustancialmente cuando el BCE se reúna de nuevo dentro de dos semanas: "Con la guerra en Oriente Medio, el riesgo de una inflación inferior a la esperada y, en consecuencia, el debate sobre nuevos recortes de tipos deberían descartarse definitivamente. Se ha eliminado el escenario en el que un euro más fuerte pudiera presionar a la baja las previsiones de inflación del BCE durante más tiempo, lo que daría lugar a un debate más controvertido sobre la inflación inferior a la esperada y sus implicaciones para la credibilidad del BCE".
En su opinión, la gran pregunta para el BCE ya no es cómo reaccionar ante una inflación inferior a la esperada, sino cómo reaccionar ante otra crisis del precio del petróleo.
"Tradicionalmente, las perturbaciones en los precios del petróleo tienden a ser estanflacionarias para la eurozona, lo que a menudo motivó al BCE a simplemente ignorar los aumentos repentinos de inflación impulsados por el petróleo. Sin embargo, el riesgo de este enfoque se está quedando atrás. Es cierto que este no es todavía un entorno como el de 2022, ya que se trata principalmente de una perturbación de precios y no también de una perturbación de la oferta; Europa no tiene que reducir su riesgo de un solo proveedor de energía. El mercado laboral tampoco es tan sólido como en 2022, con transiciones estructurales y aumentos salariales adicionales bastante improbables, y los gobiernos más reticentes a proporcionar nuevos estímulos fiscales", explican.
En cualquier caso, creen que cuanto más se prolongue la guerra en Oriente Medio y más se mantengan los precios de la energía en niveles elevados, más recuerdos de 2022 volverán al BCE. "De ser así, el BCE sin duda volvería a adoptar una postura más agresiva, aunque subir los tipos de interés sería actualmente una medida excesiva", dicen.



